Salud y Cuidados. Publicación electrónica periódica, científica y divulgativa de Salud y Enfermería
Año 0, número 0, enero 2002              D. L.: SE - 14 - 2002                          ISSN 1578-9128

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DIVULGACIÓN DE SALUD

EL TRAUMATISMO CRANEAL Y SU VIGILANCIA  DOMICILIARIA EN LAS PRIMERAS 48 HORAS 

AUTORES: Manuel Ángel Calvo Calvo y Eugenio Mesa de la Torre

Radiografía lateral de cráneo

Los traumatismos craneales (TC):

Son lesiones traumáticas de la cabeza como resultado de una caída o un golpe violento,  muy habituales tanto en la edad adulta como en la infantil. Tanto es así, que en los países occidentales constituyen la causa de muerte más frecuente en la población de 25 a 45 años. Pero más alarmante es el dato que revela que un 40% de estos pacientes que fallecen por un TC, podrían haber salvado su vida con una asistencia correcta.

Los accidentes domésticos y los derivados de los juegos y deportes, son los responsables mayoritarios de los TC en niños. Igualmente, los accidentes relacionados con la conducción de motocicletas y automóviles son los máximos responsables de dichas lesiones craneales en adultos.

Los TC, por tanto, están muy presentes en la vida cotidiana del hombre, siendo importantísimo en ellos una asistencia correcta, para su buena resolución posterior. Por ello, la población en general debe conocer qué es un TC, sus posibles lesiones y consecuencias, así como su manejo en situaciones de emergencia o de observación domiciliaría, cuando esté indicada.

Clases de TC:

El TC puede ser abierto o cerrado, pero ambos tienen en común que son potencialmente peligrosos.

En los TC abiertos, hay una fractura craneal y una comunicación directa entre el cuero cabelludo lacerado y la sustancia nerviosa alojada en el interior del cráneo.

En los TC cerrados, haya o no fractura craneal, no existe comunicación directa entre el cuero cabelludo y el interior craneal.

 Lesiones posibles tras un TC:

Los TC pueden ocasionar principalmente, los siguientes cuadros clínicos: conmoción cerebral simple, contusión cerebral, hemorragia cerebral, hematomas subdurales y epidurales, y edema cerebral postraumático.

La conmoción y la contusión, cursan sin hipertensión intracraneal, pero las hemorragias,  hematomas y el edema cerebral postraumático, son cuadros clínicos que cursan con hipertensión endocraneal, pues son procesos que aumentan gradualmente la presión en el interior del cráneo y comprimen el encéfalo circundante.

 La conmoción cerebral:

Es la manifestación más corriente y benigna del trauma craneal. Cursa con pérdida de conciencia o coma, de duración variable, seguida casi siempre de un cuadro confusional y de cefaleas y mareos que mejoran gradualmente. En la conmoción cerebral simple no hay lesiones macroscópicas del sistema nervioso central.

Los afectados por una conmoción simple se suelen recuperar espontáneamente, en varios minutos, aunque en algunos casos, el periodo de coma puede durar hasta 24 horas y el periodo confusional, las cefaleas y vértigos, varias semanas. Con frecuencia hay amnesia pretraumática y postraumática, es decir, una pérdida de memoria tanto para los hechos anteriores al accidente como para los hechos posteriores al accidente. El pronóstico de una conmoción simple, es muy bueno, pues según la literatura científica, la mortalidad es nula.

Las personas afectadas por un trauma craneal con conmoción cerebral simple, o bien sin ninguna consecuencia, es decir, cuando las pruebas y la exploración realizadas en hospital han sido normales, deberán mantenerse en reposo y bajo vigilancia en el domicilio al menos, durante 24 horas, pudiéndose reintegrarse al colegio o trabajo a las 48 o 72 horas. En el cuadro anexo, se exponen las instrucciones que según el Hospital “Virgen del Rocío” de Sevilla, han de seguirse para vigilar en las primeras 48 horas de evolución, en sus domicilios, a los afectados por un TC.

INSTRUCCIONES PARA LA VIGILANCIA DOMICILIARIA, DESPUÉS DEL ALTA, DE NIÑOS AFECTADOS POR UN TRAUMATISMO CRANEAL RECIENTE*

 1.- Despierte a su hijo tres veces durante la primera noche. Si despierta y reacciona correctamente, déjelo que descanse tranquilo. Si no despierta tráigalo rápidamente al Hospital.

2.- Debe quedarse en casa, en reposo, al menos 48 horas después de haber sido dado de alta.

3.- Dele al principio dieta blanda (zumo, yogurt, leche, caldo, tortilla a la francesa, etc.) y si lo tolera bien que empiece poco a poco a tomar su dieta habitual.

4.- Si su hijo se queja de dolor de cabeza, dele el analgésico que tome normalmente (aspirina infantil, etc.). Si el dolor de cabeza persiste tráigalo al Hospital.

5.- Si en su casa presenta algunos vómitos, no se alarme es normal, dele agua con azúcar y cuando no tenga vómitos empiece con la dieta indicada arriba, si a pesar de todo no desaparecen, tráigalo al Hospital.

6.- Si pasadas 48 horas su hijo no presenta ningún problema puede empezar a hacer su vida normal. (ir al colegio, etc.)

 * según el Hospital de Rehabilitación y Traumatología, de los Hospitales Universitarios “Virgen del Rocío” de Sevilla. 

La contusión cerebral:

En otros casos de TC, la intensidad del golpe hace que la sustancia cerebral se lesione y con indiferencia de si existe fractura craneal o no, nos encontramos ante una contusión cerebral.

Esta lesión cerebral puede darse directamente debajo del lugar del golpe o bien, en la región opuesta del mismo hemisferio cerebral, en las lesiones de contragolpe. En las contusiones cerebrales, las lesiones de la sustancia cerebral pueden ser hemorrágicas o necróticas. Pueden aparecer trastornos de la conducta, como excitación mental, delirio, etc., y cursar con síntomas focales como hemiplejia, afasia y crisis convulsiva. 

En los casos de contusión cerebral, la mortalidad es de un 5 % y el tratamiento es quirúrgico, cuando existen lesiones del cuero cabelludo o fracturas craneales deprimidas o abiertas. Las contusiones cerebrales, casi siempre van a requerir hospitalización hasta su correcta resolución.

Hemorragias y hematomas cerebrales postraumáticos:  

Vasos sanguíneos del encéfalo

Si el golpe ocasiona la rotura de algún vaso sanguíneo del interior craneal, existe una pérdida de sangre desde los vasos sanguíneos dañados hacia el encéfalo o a su alrededor, ocasionando un hematoma craneal, bien subdural o extradural, o una hemorragia intraparenquimatosa.

El hematoma subdural: una de las complicaciones más comunes del TC es el hematoma subdural, resultado de la rotura de las venas corticales y los pequeños vasos sanguíneos que se encuentran entre la aracnoides y la duramadre.

Puede aparecer inmediatamente después del trauma, en los primeros 10 días tras el traumatismo, o bien, a las dos semanas después del accidente, o más tarde. Aparece en el 2 % de los TC, siendo más frecuente en personas entre 50 y 70 años, y su incidencia es mayor en alcohólicos y en pacientes con propensión al TC repetido (demencia senil, epilepsia, etc.).

El tratamiento es quirúrgico, para evacuar  la colección hemática.

El hematoma epidural o extradural:

Una complicación menos común, pero más grave y que constituye una emergencia quirúrgica extrema es el hematoma epidural o extradural. Se observa en el 0,4% de los TC y en el 20 % de casos, es mortal.

Es una acumulación de sangre en el espacio entre el cráneo y la duramadre. La pérdida de sangre hacia el espacio epidural es resultado de la rotura de una arteria meníngea grande. Progresa rápidamente y por lo tanto exige tratamiento quirúrgico inmediato para evacuar la hemorragia e identificar y coagular el vaso sangrante.

La hemorragia intraparenquimatosa:

Ocurre con mucha menos frecuencia que los hematomas extracerebrales y su mortalidad oscila alrededor del 30 %. En ocasiones puede aparecer varios días después del trauma. 

El edema cerebral postraumático:

Es una de las complicaciones más temibles del TC. A veces es de aparición tardía, aunque generalmente se manifiesta en las primeras 24 horas tras el trauma, y de forma súbita.

Efectos y secuelas de los TC:

Los efectos en el largo plazo del TC incluyen cefalea crónica, trastornos de la función mental y motora, y un conjunto de otros síntomas que pueden ser o no de origen psicógeno.

Posibles secuelas de un TC son el daño encefálico orgánico, la epilepsia postraumática e hidrocefalia postraumática.

Bibliografía usada:

MILLER, BF; KEANE, CB. Diccionario enciclopédico de Enfermería. Traducido por D.S. Klajn y M. Boxaca; 5ª edición. Buenos Aires: Editorial Médica Panamericana S.A., 1996. 1.524 p.

 TOLOSA, E. Traumatismos craneales. En ROZMAN, C. (dir.) Medicina Interna. Barcelona: Editorial Marín, 1986, tomo II, p.181-184. ISBN: 84-7102-982-0

Imágenes tomadas de:

 FERNER, H; STAUBESAND, J. Sobotta atlas de anatomía humana. Traducido por N.G. Meeroff; 18ª edición. Madrid: Medicina Panamericana Editorial S.A., 1983, tomo 1, 389 p.

 

Si consulta este artículo y lo usa para algún trabajo, estudio, investigación, etc., no olvide citarlo en la bibliografía. 

 FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO DE Salud y Cuidados EN BIBLIOGRAFÍAS:

CALVO, MA. El traumatismo craneal y su vigilancia domiciliaria en las primeras 48 horas. Salud y Cuidados [En línea]. Nº 0 (2002). [Consulta: 10 enero 2002*].  <http://www.saludycuidados.net/numero0/traumacraneal.htm>. ISSN 1578-9128

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