Es uno de los problemas del sueño más frecuentes en
los niños y consiste en la micción recurrente que ocurre de manera
involuntaria durante el sueño. Se distinguen dos formas: primaria y secundaria.
El problema puede ocurrir en cualquier estadío del
sueño. Ante la presencia de Enuresis en niños de más de 5 años, es
importante descartar enfermedades como: infecciones y/ò anomalías del tracto
urinario, diabetes, espina bífida oculta, epilepsia y apnea nocturna.
En una gran mayoría de los casos no se identifica la
causa, pero se considera que puede haber una serie de factores que juegan un
papel importante.
1. Factores genéticos: un 70% de niños enuréticos
tienen un pariente de primer grado que ha tenido enuresis.
2. Factores orgánicos: infecciones urinarias,
anormalidades neurológicas y otros procesos pueden causar este cuadro Por ello
ante toda enuresis es conveniente realizar de entrada un sedimento urinario y un
urocultivo si es preciso.
3. Alteraciones psiquiátricas: con trastornos
evidentes de la personalidad.
4. Factores psicológicos: el infantilismo
afectivo, el rechazo a una situación familiar penosa (mala relación entre los
padres, divorcio, celos hacia un hermano o hermana) y otros problemas de origen
psicológico pueden manifestarse de esta forma.
5. Trastornos del sueño: probablemente el sueño
muy profundo es uno de los factores que con mayor frecuencia juegan un papel en
este tipo de procesos.
6. Otros: asociado a convulsiones, etc.
La enuresis ocurre en
aproximadamente 10 a 18% de niños en las edades de 5 a 6 años. Este porcentaje
aumenta cerca de 15% si alguno de los padres fue enurètico. Algunos de los
hallazgos de importancia en estudios realizados, muestran que niños más jóvenes
tienen una pequeña capacidad funcional de la vejiga, además estos niños aun
no han aprendido a reconocer las señales contràctiles de esta, así como a
responder a estas señales con contracción automática y subconsciente del esfínter
externo de la vejiga.
Las medidas de tratamiento consisten en suprimir la ingesta de leche, bebidas
con cafeína o chocolate en horas de la noche. Además ejercicios de
entrenamiento para vejiga y esfínter, técnicas de condicionamiento y
motivacionales así como estimular la responsabilidad. En algunos casos puede
recurrirse a tratamiento medicamentoso.
·
Enuresis primaria: es
la que ocurre en ausencia de enfermedad médica, psiquiátrica, ò de vías
urinarias. En este caso el niño nunca ha estado seco por las noches, pues nunca
logró controlar la micción nocturna en sus primeros cinco años de edad. Se
considera que la causa es una maduración retardada de los mecanismos de la
corteza cerebral. Conforme crece el niño, disminuyen los episodios.
· Enuresis secundaria o regresiva: el niño ha estado por lo menos de 3 a 6 meses seco, pues la enuresis secundaria ocurre en un niño que ya se había controlado la micción nocturna y que repentinamente pierde esta capacidad. Muchas veces está ligada a factores emocionales (separación de los padres, violencia en el hogar, llegada de un nuevo hermano, muerte de un familiar, estrés frente a una situación nueva, etc.). Es por lo general, intermitente y transitoria. Se resuelve más fácilmente.
·
Una vez que el niño ha cumplido los 18 meses de edad, se coloca en el
orinal. La madre toma al niño y lo sienta unos minutos todos los días, durante
una semana. Es importante que el niño se encuentre vestido por completo cuando
se siente, de otro modo, la sensación no familiar de un asiento frío puede
interferir con su colaboración posterior. La madre se puede sentar junto a él
y contarle algo o proporcionarle algo. El niño está libre para levantarse en
cualquier momento. La madre no lo debe presionar para que se quede sentado.
·
Durante la segunda semana se le pide al niño que se siente sobre el
orinal con los pañales quitados. No se hace intento alguno por “capturar”
el excremento o la orina, pues esto puede asustar al niño y dar como resultado
que lo retenga durante un periodo de tiempo más largo en lo sucesivo. Hay que
hacer las cosas gradualmente para evitar el temor o la extrañeza por parte del
niño.
· Conforme el niño muestra interés por sentarse y por eliminar el excremento en el orinal, se le coloca una segunda vez durante el día en él, cuando se encuentren sucios sus pañales.. La madre le señala que esta es la función final del orinal. Si el niño está deseoso de colaborar, se le pone en éste varias veces al día para que elimine ahí los excrementos.
· Posteriormente se coloca el orinal en el baño, que es el lugar donde debe perdurar posteriormente la conducta de orinar. Se le retiran todos los pañales durante periodos breves y se le dice que es capaz de orinar o defecar por si mismo. Se le anima para que vaya cada cierto tiempo (cada 2 horas aproximadamente). La capacidad para efectuar las cosas por si sólo se vuelve un logro excitante y muchos niños se hacen cargo de la función por completo en esos momentos. Es la oportunidad para colocarle pantaloncitos para completar el adiestramiento.
·
Una vez que han conseguido el control de esfínteres, puede enseñarse a
los varones a estar de pie cuando efectúen la micción. Esta habilidad se enseña
con facilidad haciendo que el niño mire e imite a otros varones.
·
Se pospone el adiestramiento nocturno hasta que el niño ha desarrollado
capacidad para controlar las funciones intestinal y vesical durante el día.
Cuando el niño expresa interés por el control nocturno de esfínteres, su
madre puede despertarlo muy al principio de la noche y ofrecerle la oportunidad
de ir al baño.
· La enuresis es un trastorno frecuente en la infancia. Se habla de enuresis cuando no se controla la orina en una edad en la que la mayoría de los niños lo hace ya. No se puede considerar enurético a un niño hasta pasado los 5 años.
· Hay niños a los que la idea de orinarse en la cama los obsesiona de tal modo que les impide dormir adecuadamente o jugar y relacionarse con otros niños. Cuando van a la escuela se muestran totalmente retraídos y con miedo a que sus compañeros o profesores puedan verlo mojado.
· Es necesario que los padres se muestren sensibles y considerados con el programa de adiestramiento.
El estudio de estos pacientes
debe incluir los siguientes aspectos
1. Anamnesis cuidadosa: para descartar una
causa orgánica, disuria, hematuria, humedad continua o intermitente,
infecciones urinarias de repetición, antecedentes de crisis convulsivas,
antecedentes familiares y valoración del entorno psicológico. Para realizar una anamnesis
rigurosa, se procederá a recoger los siguientes datos:
Nº. Hª Clínica.
Fecha.
Apellidos.
Nombre.
Características de la
enuresis
Diurna
Nocturna
Primaria
Secundaria
Constantes
Periodos Irregulares
Frecuencia de la
Enuresis/Semana
Nº micciones al día
Familiograma
Actitud de la Familia
¿Hay predisposición
al castigo?
¿Quién cambia la ropa mojada?
¿Son frecuentes las
ridiculizaciones?
Medios utilizados para ponerle
Búsqueda de Factores
Favorecedores
Antecedentes familiares
Estrés durante los
primeros años de vida del niño
Conflictos personales y
familiares
Otros Síntomas
Síndrome miccional
Exploración
Talla y percentil
Peso y percentil
Abdomen
Genitales
Sistema Nervioso
Marcha Fuerza
/Tono M
Reflejos
osteotendinosos
Otras Exploraciones
2. Exploración física: con especial atención
al estudio de genitales externos, sensibilidad perianal, valoración del chorro
de la orina, etc.
3. Analítica: es básico el estudio
de orina y si se sospecha una infección, realizar un urocultivo
ACTITUD
ANTE EL NIÑO ENURÉTICO
LO
QUE NO SE DEBE HACER
·
No exigirle al niño ni compararlo con otros con respecto a la edad en que
ya debería dominar la micción. Esto solo le generará angustia.
·
No castigar ni humillar al niño. En la mayoría de los casos es un
problema autolimitado (va a desaparecer espontáneamente). El emplear el castigo
o la humillación agravará el problema.
·
No se debe usar alarmas que detecten ropas de cama mojadas a menos que lo
prescriba el médico. Su uso debe reservarse para casos psicológicos graves
contando con la autorización del niño.
·
No emplear medicamentos del tipo imipramina (tofranil®). Su eficacia es
breve, produce acostumbramiento, tiene efectos adversos y efecto de rebote (al
dejar de usarla se incrementan los episodios de incontinencia).
·
No poner piedras calientes o bolsas de agua caliente en los genitales. En
algunas regiones de América Latina se emplea esta mala costumbre que no
soluciona el problema y puede provocar quemaduras de importancia.
·
No se debe comentar el problema delante del niño ni mostrar preocupación.
· Evitar el desarrollo de un clima violento en el hogar.
LO
QUE SE DEBE HACER ANTE EL NIÑO ENURÉTICO
·
Lograr la colaboración del niño. Pedirle que ayude a cambiar la ropa de
cama mojada. Sin hacer comentarios y tomando las cosas con naturalidad.
·
Ofrecer un premio o celebrarle cuando pasa una noche sin mojar.
·
Llevar una cronología de los progresos del niño. Mostrarle que
"poco a poco está creciendo".
·
No dar líquidos antes de ir a la cama por la noche.
·
Pedirle que orine antes de dormir aunque no tenga ganas.
· De acuerdo a la edad del niño, explicarle que no debe retener las ganas de orinar.
· Promover en las niñas que tienen infección urinaria con frecuencia, el doble vaciado. Este consiste en que después de orinar, permanezca un minuto más en el water a fin de vaciar la orina restante.