Salud y Cuidados. Publicación electrónica periódica, científica y divulgativa de Salud y Enfermería
Año 0, número 1, abril  2002              D. L.: SE - 14 - 2002                          ISSN 1578-9128

http://www.saludycuidados.net/numero1

OPINIÓN

 

Salud y cuidados

CARMEN NEGRILLO DURÁN*

 

Si puedes escuchar la sabiduría de tu cuerpo,

ama su carne y sus huesos,

dedícate a su misterio;

es posible que un día

te encuentres a ti misma

sonriendo desde el espejo.

                                                

Marion Woodman

 

Me ha sorprendido gratamente el título de esta revista y me sugiere un tema sobre el cual quiero reflexionar en este articulo: la evolución experimentada por el concepto de salud y la respuesta que se ha generado desde los cuidados de Enfermería.

 En la época antigua, que comprende hasta la aparición de las primeras religiones monoteístas,  la salud se considera un hecho que ocurre en el cuerpo cuando éste se mantiene vivo. Estar sano consiste en estar vivo.

Los cuidados surgen para dar respuesta a la necesidad de asegurar la continuidad de la vida del grupo y de la especie, por tanto cuidar en su origen es mantener la vida, asegurando la satisfacción de necesidades indispensables para vivir. Los cuidados son fuente de placer, de satisfacción y de expresión de una relación de cercanía, contacto e intimidad. Los cuidados calman, alivian, intentan evitar el sufrimiento, según dice Colliere. Basados en el uso de métodos naturales, los cuidados se dirigen al cuerpo en  su globalidad.

 Posteriormente, cuando los seres humanos han estructurado sus creencias animistas, creando las religiones monoteístas, la salud se considera un hecho sobrenatural que ocurre porque Dios lo quiere así, y es un estado de gracia divina que purifica el alma. Los cuidados introducen esa dimensión espiritual a través de la oración y la fe como un medio para conseguir salud.

El cuerpo adquiere el valor de intermediario, debe conocer el sufrimiento y el dolor para llegar a la purificación  del alma. Los cuidados corporales quedan impregnados de esta nueva filosofía y pierden su sentido original, de proporcionar bienestar y placer. El discurso religioso sustituye al cuerpo como un instrumento para cuidar.

En la época moderna, con la llegada del método científico, el afán de los seres humanos por dar una “explicación objetiva” a todo lo que sucede en la vida, nos ha llevado a identificar la salud con un estado de ausencia de enfermedad en el cuerpo, considerado éste desde una visión mecanicista que explica los fenómenos corporales por las leyes de la mecánica. Los cuidados adquieren una dimensión manipulativa del cuerpo para el tratamiento de la enfermedad, y hay un rechazo hacia los cuidados del alma. El cuerpo se considera un objeto de estudio y manipulación para la ciencia.

En la actualidad y bien avanzada la época científica, existe una tendencia integradora que contempla la salud como un hecho que ocurre en la vida de la persona, cuando ésta puede cubrir sus necesidades, expresar sus emociones y desarrollar sus potencialidades. La salud tiene que ver con la vida total de la persona, como afirma Rossete Poletti.

Desde esta visión integradora los cuidados tienen como objetivo el desarrollo de la salud humana, en el sentido de promover en el otro la capacidad de funcionar mejor y enfrentarse a la vida de manera más saludable. Esto hace necesario:

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Ampliar el espacio de los cuidados para la salud en la actividad de enfermería.  

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Un cambio de orientación en los cuidados, que supone pasar de estar centrados, sólo en lo que enferma, a estar centrados en la vida total de la persona.

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Considerar el cuerpo como  un lugar de encuentro y expresión para el cuidado.

En definitiva, la Enfermería como ciencia y arte de cuidar quiere y puede dar respuestas a esta nueva visión de la salud planteando algunos retos innovadores tales como:

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Recuperar el sentido original de los cuidados corporales, de proporcionar bienestar y armonía.

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Desarrollar métodos de autocuidados que favorezcan un mayor estado de conciencia, es decir una mayor capacidad para descubrir, comprender y saber usar conductas alternativas saludables. 

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Recuperar los cuidados espirituales, a través del desarrollo de recursos sanadores como la meditación, la visualización, la relajación etc. 

Es largo el camino recorrido por la salud y los cuidados y es mucho lo que aún queda por andar. La salud es silenciosa, el cuidado es encuentro y expresión.        

 

 

    *Carmen Negrillo Duran, es enfermera, lda. en Psicología y profesora de Enfermería de la Escuela Universitaria “Virgen del Rocío”. Avda. Manuel Siurot, s/n. 41013 Sevilla. 

Correo electrónico: eue@hvr.sas.junta-andalucia.es 

Este es un artículo inédito y la primera divulgación de su contenido. Si lo consulta para algún trabajo, estudio, investigación, etc., no olvide citarlo en la bibliografía. 

 FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO DE Salud y Cuidados EN BIBLIOGRAFÍAS:

NEGRILLO DURÁN, C. Salud y cuidados. Salud y Cuidados [En línea]. Nº 1 (2002). [Consulta: 10 abril 2002*].  <http://www.saludycuidados.net/numero1/opinion1.htm>     ISSN 1578-9128

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