Salud y Cuidados. Publicación electrónica periódica, científica y divulgativa de Salud y Enfermería
Año 0, número 1, abril  2002              D. L.: SE - 14 - 2002                          ISSN 1578-9128

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SOMBRAS Y LUCES

"Libertad" de colegiación, ¿otro "brindis al sol"?

ANTONIO GÁLVEZ DÍAZ

La existencia de sentencias, como una de 29 de diciembre pasado y señalada por la Unión Profesional, que confirman la obligación del empleador, público o privado, a indemnizar a las enfermeras por el pago de las cuotas colegiales, derivada de la necesaria colegiación para el ejercicio de su profesión y la constatación que hace el Supremo de que el marco competente para regular el ejercicio de las profesiones que tienen colegio, es estatal (Constitución española y ley estatal de Colegios Profesionales) vuelve a arrojar nuevas dudas sobre la voluntariedad de la colegiación que nos propone la Consejería de Salud a las enfermeras andaluzas.

La traducción de esta sentencia y otras similares que al respecto se han dictado, es que el pago de la cuota al colegio es obligación directa y personal del colegiado y el empleador, público o privado, compensa, indemniza al enfermero o profesional sanitario. Al respecto, el Tribunal Supremo aclara que no hay una norma que obligue a la Administración al pago de la cuota colegial, sino que dado que se ha indemnizado por este concepto a otros colectivos en idéntica situación -inspectores médicos y letrados-, "ha de hacerse también con los enfermeros, en aplicación del principio de igualdad".  

Según Francisco Vallejo, autor de la "chapuza" de Autovía andaluza del 92, y hoy, consejero andaluz de Salud y artífice de la norma de colegiación voluntaria en Andalucía, sentencias similares a la anterior están incitando la proliferación de recursos de funcionarios que reclaman a la Administración para la que trabajan en exclusiva, el pago de las cuotas colegiales. Esto podría suponer a la Junta de Andalucía, según Vallejo, un coste aproximado de 1.500 millones de pesetas. Este es el principal argumento esgrimido por Vallejo que justifica que a partir del uno de enero de 2002, no sea necesario estar colegiado para ejercer en la sanidad pública andaluza, lo que él llama "libertad de colegiación". Pero seguro que el ahorro de 1.500 millones no es el único, ni el más importante argumento para eximir de la obligación de colegiarse a los profesionales sanitarios del sector público, máxime cuando la Administración andaluza, sin ningún remordimiento de conciencia, derrocha cantidades muy superiores en gastos sin ninguna repercusión social.

Pero realmente, ¿tenemos libertad efectiva y posibilidad real para trabajar en la sanidad pública andaluza y nos estar colegiado?. No, me temo que no. Si no me colegio, acepto y reconozco a la Consejería de Salud, es decir a mi patrono, como la única institución de derecho público que por ejemplo, debe garantizar mi ejercicio libre de la profesión con arreglo a mi conciencia, que debe defender a mi profesión del intrusismo y la que me debe defender y hacer frente por mí, a las indemnizaciones, si hubiere lugar a ellas, en caso de denuncia por mala praxis. 

Y de verdad, ¿podemos las enfermeras andaluzas descolegiarnos y dejar todos esos asuntos y otros tan serios, en manos de esta Consejería andaluza de Salud? ¿Podemos descolegiarnos y confiar en esa Consejería después de la experiencia de sufrirla como patrono laboral, y saber cómo se las gasta con las enfermeras, por las que nunca ha hecho nada, sino que más bien ha perjudicado en todo lo que le ha sido posible? ¿Podemos confiar en la garantía jurídica que nos ofrece, cuando según su póliza, las primeras 500.000 ptas. de indemnización en caso de mala praxis, ha de pagarlas el profesional de su bolsillo? No, rotundamente, no podemos confiar.

No debemos olvidar que quien da esa "libertad" a los enfermeros para descolegiarnos, es la Consejería de Salud, nuestro patrono. Esa Consejería responsable de nuestras penosas y precarias condiciones laborales, de que las plantillas de enfermería estén por debajo de las necesidades asistenciales, que no se cubran las bajas, festivos y descansos, que no se concedan los permisos para formación, asuntos familiares, de que tengamos desde hace muchos años, sueldos muy por debajo de nuestra cualificación y aportaciones. Esa Consejería que facilita la promoción profesional por enchufismo o por coincidencia ideológica y que te obliga a echar mano del tiempo para tu familia, si quieres formarte y estar al día. 

La Consejería responsable de todo esto, es la que nos da "libertad" para descolegiarnos, para que nos echemos en sus brazos, dejándole más asuntos nuestros en su única jurisdicción. Con ello, obviamente, la Administración andaluza pretende debilitar a la Organización Colegial y ser sólo esa Consejería y los sindicatos que se pliegan a su dictado, las únicas voces de las enfermeras andaluzas. Pretenden monopolizar la voz de las enfermeras andaluzas, esa Consejería que nos “maltrata” y “sus sindicatos domesticados” que nos "malrepresentan", a cambio de suculentas subvenciones de la Administración andaluza.

Y este interés de una Administración socialista en debilitar a la Organización Colegial de Enfermería ocurre, cuando justo es reconocerlo, dicha Organización Colegial ha sido capaz de conseguir de la ministra Villalobos, del gobierno Central, lo que en muchos años se nos ha negado: la ley de Funciones de Enfermería, que nos da unas atribuciones y autonomía como jamás hubiésemos imaginado, y desbloquear las especialidades de Enfermería.

El tiempo dará y quitará razones, pero seguro estoy, por todo lo expuesto y por venir de quien viene el ofrecimiento, que si nos descolegiamos, la enfermería andaluza no sólo no va a avanzar, si no que va a estar mucho peor. Si damos un paso que sea para mejorar y no para retroceder. El paso que nos propone nuestro patrono, la Consejería, es para retroceder. ¿Por que la colegiación voluntaria que nos ofrecen, qué aporta realmente a la Enfermería? ¿Es esa acaso, una reivindicación unánime de la enfermería andaluza a la Administración? ¿Por qué la Administración, en vez de "brindar al sol" con una presunta colegiación voluntaria, no nos concede lo que de verdad demanda la enfermería andaluza?  

Es hora ya que nuestro patrono, la Consejería de Salud, se deje de "brindar al sol" con las enfermeras y ofrezca verdaderas mejoras reales para la Enfermería andaluza, esas reivindicaciones que tan bien conoce porque se las venimos demandando desde hace más de dos décadas y que nos escatima. Y si el problema no es falta de voluntad, si no que la Administración andaluza no sabe qué hacer para mejorar las condiciones de la Enfermería que aprenda del gobierno Central, por ejemplo.