II. TIPOS DE TRATAMIENTO DE LA ENURESIS Y ALARMAS SONORAS

1. MEDIDAS GENERALES. Se recomienda restringir la ingesta de líquidos a sólo 240 ml. (un vaso) en las tres horas anteriores a que se duerma el niño; hay que llevarlo a orinar justo antes de irse a dormir y promover que se responsabilice llevando un registro por escrito de los días que se moja, es decir, el niño debe estar atento a la evolución de su problema, debe cooperar con la limpieza de la cama y cambio de ropa; se le debe motivar a que permanezca seco, alabar su esfuerzo y darle recompensas por lograrlo; nunca se le debe castigar ni hacerle burla ni reprimirlo por mojar la cama.

ORIENTACIÓN EMOCIONAL

La clave para superar la enuresis está en ayudar al niño a que sea un participante activo en todo el proceso de tratamiento y en que asuma la responsabilidad del síntoma. El terapeuta puede tranquilizar a los padres y al paciente explicando la etiología y el pronóstico de la enuresis y haciendo hincapié en el índice de curaciones espontáneas.

Se deberá abandonar todo sistema basado en castigos pues se ha demostrado que no es eficaz y, en todo caso, lo único que provoca es una mayor angustia. Se deben suprimir gasas y bragas de plástico, puesto que con ellas el niño no se esfuerza y por otra parte se «acostumbra» a la humedad y ésta deja de ser molesta. Tampoco debemos prestar mayor atención, exceso de cuidados o conceder «ventajas» al niño por el hecho de mojar la cama. Sí se debe reforzar sistemáticamente, mediante el elogio, los premios y la atención, los logros que se vayan consiguiendo por pequeños que sean No está claro si el hecho de no tomar líquidos en las horas anteriores a acostarse es una medida efectiva.

Se desconoce el índice de curaciones logradas con utilización exclusiva de este método. Marshall observó que el 70 % de los pacientes en los que se aplicó consiguió una importante mejoría de su enuresis. Podemos  destacar que aunque este sistema lleva más tiempo al principio, brinda mejores resultados a largo plazo y presenta el menor índice de recaídas.

2. ENTRENAMIENTO VESICAL

Este sistema se basa en el hecho que con el entrenamiento diurno podemos aumentar la capacidad de la vejiga y fortalecer los músculos de los esfínteres. Cada vez que el niño sienta ganas de hacer pis, deberá retrasar durante unos minutos el momento de hacerlo El objetivo de aumentar la capacidad de la vejiga se obtendrá mucho mejor si el niño realiza el ejercicio con la vejiga llena Para ello debemos animarle a beber en abundancia durante la mañana y la tarde, ofreciéndole, si es necesario, bebidas apetecibles (zumos, etc).

Si el niño tiene gran dificultad en conseguir ir retrasando progresivamente durante más tiempo las ganas de orinar, podemos recurrir a distraerle con juegos, conversaciones. . . , tan pronto como diga que tiene ganas de hacer pis o lo indique con sus gestos.

En ningún momento conviene que los padres estén preguntando si tiene ganas de orinar. Tampoco conviene exigir al principio retrasos de mucha duración, conformándose, en algunos casos, en unos pocos segundos.

Para fortalecer los esfínteres de la orina y retener así mejor la orina, el niño deberá cortar el chorro durante unos segundos, dos o tres veces, cada vez que vaya a hacer pis. La realización de estos ejercicios resulta más fácil cuando el niño está terminando de orinar, pero progresivamente deberá tratar de hacerlo al comienzo.

Starfield estudió el efecto de los ejercicios vesicales en 110 niños, observando que los que padecían enuresis nocturna tenían una capacidad vesical menor que los niños de la misma edad sin enuresis. Después de un ensayo de seis meses de ejercicios vesicales, constató un índice de curación del 35 %.

3. PROGRAMA DE DESPERTAR ESCALONADO

Los padres le enseñaran un juego que consiste en echarse en la cama con la luz apagada simulando que duerme, permanecer así durante un minuto, levantarse e ir al cuarto de baño. El aprendizaje de las conductas de este juego va a facilitar al niño el poder realizarlas mejor cuando lo despierten durante la noche.

El incidente enurético suele ocurrir entre las 2 y las 3 de la mañana. Este entrenamiento se iniciará programando la alarma del reloj para que suene a las 2.30h, retrasando cada semana 30min en función del objetivo “sábanas secas”. Es fundamental que el niño se despierte bien, que sea consciente de que es él quien va a orinar.