4. INFORMACIÓN
SOBRE LOS MEDICAMENTOS EN LA ENURESIS
Entre los
medicamentos que se utilizan para el tratamiento de la enuresis se encuentra el
acetato de desmopresina (DDAVP) y los antidepresivos tricíclicos como la
imipramina. La DDAVP es un análogo sintético de la hormona llamada vasopresina
u hormona antidiurética que ayuda en el tratamiento de la enuresis, ya que
disminuye el volumen urinario durante el sueño. Inicialmente fue formulada como
un spray nasal, pero actualmente existe la formulación en tabletas.
El
tratamiento con DDAVP disminuye el número de noches que el niño se moja, pero
al suspender el medicamento el problema vuelve a presentarse. El porcentaje de
niños que se mantienen secos de 6 a 12 meses después de terminar el
tratamiento con la DDAVP, varía de entre el 5 al 21% en algunos artículos
publicados, y entre el 50 al 95% de los pacientes recaen. Moffatt y cols.
encontraron que sólo el 5.7% de los niños permanecieron secos 6 meses después
de abandonar el tratamiento, porcentaje muy parecido al de curación anual en
forma espontánea y sin tratamiento. La dosis del medicamento se va ajustando
según la respuesta. Algunos autores piensan que es más efectiva la forma oral
del medicamento que la que se usa por vía nasal. El medicamento se debe de dar
de 30 a 60 minutos antes de ir a la cama y se debe de restringir la ingesta de líquidos
ya por la tarde.
El
medicamento se puede dejar por varios meses, las molestias por el medicamento
son leves, como dolor de cabeza, sangrado leve de la nariz y congestión nasal.
Un problema importante es el alto costo del tratamiento con DDAVP. Un mes de
tratamiento con las tabletas cuesta aproximadamente 13.457 ptas(80.748 euros).
Otro de los
medicamentos muy usados para el tratamiento del niño que moja la cama es la
imipramina que es del grupo de los antidepresivos tricíclicos. Se cree que su
mecanismo de acción es debido a los cambios en la profundidad del sueño, por
su efecto antidepresivo y porque estimula la producción de la hormona antidiurética.
Desafortunadamente, no es eficaz por mucho tiempo al abandonar el medicamento, menos aún si se hace de forma brusca, así que se recomienda retirarlo de manera gradual. Un problema de este medicamento es que ocasiona muchos efectos colaterales, como disminución del apetito, sequedad de boca, irritabilidad, dolor de cabeza, aumento en la frecuencia cardiaca, insuficiencia hepática y hasta puede llegar a causar intoxicaciones, aunque esto sucede rara vez y habitualmente se debe a sobredosis. El costo aproximado de este tratamiento es de 1.344 Ptas. al mes (8.07 euros).
Este sistema
se basa en el hecho de que el problema del enurético puede estar en que el
umbral de la excitación provocado por la vejiga distendida durante el sueño no
alcanza el umbral de cuando está totalmente despierto.
Las alarmas
(pipí-stop) consisten en una esponjita que se coloca en la pijama del niño y
que está unida por medio de un cable a un timbre que se fija al hombro o al
brazo del niño; cuando se moja la esponjita suena la alarma. Actualmente hay
modelos de alarmas inalámbricos y que en lugar de hacer sonar un timbre
funcionan en forma vibratoria. Cuando la esponja se moja, se cierra el circuito
eléctrico y la alarma suena o vibra, así el niño puede responder al ruido o a
la vibración levantándose justo al activarse la alarma, o sea, al inicio de
que empieza a orinarse, lo que le permite que termine de hacerlo en el baño.
La alarma
ayuda a condicionar al niño a que cada vez que suene o vibre, contraiga el esfínter
y se levante al baño a terminar de vaciar la vejiga. Después de varias noches
de usarla, el niño aprende a prever la alarma evitando orinarse; el que se
mantenga seco puede deberse a que el cerebro aprende a aligerar el sueño o a
que el músculo que forma la vejiga (llamado detrusor) aprende a relajarse
durante el sueño, aumentando así su capacidad. Cerca de dos terceras partes de
los niños con enuresis nocturna tienen un sueño muy profundo y probablemente
no se despierten con la alarma, entonces los padres deben despertar al niño
cuando ésta deja de sonar.
Por lo
general, varias noches después del uso de la alarma muchos niños se despertarán
en forma espontánea. Es aconsejable ir anotando los resultados nocturnos. la
hora en que suena el aparato, si el niño se despierta espontáneamente antes de
la micción; o si no ha ocurrido nada. La constatación del espaciamiento de las
fechas de la micción será otro estímulo.
Después de
varias noches de usarla, el niño aprende a prever la alarma evitando orinarse;
el que se mantenga seco puede deberse a que el cerebro aprende a aligerar el sueño
o a que el músculo que forma la vejiga (llamado detrusor) aprende a relajarse
durante el sueño, aumentando así su capacidad. Cerca de dos terceras partes de
los niños con enuresis nocturna tienen un sueño muy profundo y probablemente
no se despierten con la alarma, entonces los padres deben despertar al niño
cuando ésta deja de sonar.
Por lo
general, varias noches después del uso de la alarma muchos niños se despertarán
en forma espontánea. Es aconsejable ir anotando los resultados nocturnos. la
hora en que suena el aparato, si el niño se despierta espontáneamente antes de
la micción; o si no ha ocurrido nada. La constatación del espaciamiento de las
fechas de la micción será otro estímulo.
Las alarmas
que existen actualmente son seguras y no tienen efectos colaterales. Es
importante señalar que si su uso no es constante, el tratamiento fracasará.
Numerosos
profesionales han utilizado este sistema. Seiger en un estudio de 109 casos,
comprendiendo 76 chicos y 33 chicas, describió la curación del 88,8 % y la
mejoría del 7,5 %, mientras que un 3,7%
no mejoraron en absoluto.
Una de las ventajas de las alarmas es que aunque hay modelos que cuestan hasta 7.476 ptas (44.86 euros), ése es el costo total del tratamiento.