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Colegiación libre
CARMEN NEGRILLO DURÁN*
Quiero aprovechar estas páginas para expresar mi queja hacia el Colegio de Enfermería de Sevilla y el Consejo General por el tratamiento que están dando a la libre colegiación. Estoy convencida de la necesidad de tener un organismo que represente a todos los profesionales y defienda sus derechos y sus deberes ante la sociedad, y esto es lo que me motiva a estar colegiada. Sin embargo en estos momentos siento una gran insatisfacción por todo lo que el colegio deja de hacer y por casi todo lo que hace. Salir en la foto no es suficiente para que nuestra profesión evolucione y sea reconocida socialmente. Hace falta tener un discurso que nos una como profesionales para avanzar en el servicio que prestamos a la sociedad. No podemos seguir buscando nuestro sitio porque ya lo tenemos, es necesario ahora llenarlo de contenido. Sin embargo la impresión que yo tengo es que nuestros colegios andan entretenidos en sus propias carreras políticas, haciendo partidismo y mostrándose abiertamente partidarios de unos y contrarios de otros. Creo que no es ésta la tarea que tiene que representar este organismo, y mucho menos utilizando para este cometido sus medios de comunicación, que tendrían que estar al servicio de todos los profesionales para, como en esta revista, compartir experiencias, dar información sobre la profesión y sus avances, y desarrollar la cultura profesional como un medio para avanzar hacia un discurso que nos ayude a crecer como profesión. Lo que ha colmado el vaso de mi paciencia y me ha empujado a escribir esta queja es la obsesión que tiene nuestro querido Colegio de Enfermería de Sevilla con el Servicio Andaluz de Salud (SAS), institución en la que trabajo desde hace 25 años y gracias a la cual puedo pagar mi colegiación puntualmente. Desde el día que se promulgó la dichosa ley de libre colegiación para los profesionales del Servicio Andaluz de Salud, el colegio no ha parado de mostrarnos todas las deficiencias que tiene ésta institución, demostrando un claro partidismo y una clara venganza por una ley que les asusta. Más bien deberían crear motivación en los profesionales por las ventajas que supone estar colegiados, y no tratar de coartar la libertad ganada. Como profesional del SAS me siento indignada por la falta de respeto hacia una institución que acoge y da trabajo a muchos profesionales de la enfermería, y como colegiada no me siento unida ni representada por la voz oficial del Colegio en la postura que ha adoptado frente a la libre colegiación de los profesionales del S.A.S. Vivimos en una democracia y todos tenemos derecho a elegir. Si el colegio cumple con su función de representar a los profesionales y de velar por sus derechos y deberes ante la sociedad, no tiene nada que temer, porque ésta función no la ejerce el SAS. A todos nos interesa que el colegio defienda nuestros derechos evitando que se pierdan campos de actuación y promoviendo nuevos campos de acción para la enfermería. La institución tiene sentido si presta un servicio a aquellos que representa y es la voz del discurso profesional ante la sociedad, procurando siempre el bien de aquellos a quienes sirve. Si no es así, no será más que un escaparate de algunos que necesitan ser protagonistas y se olvidan de lo que realmente representan. Yo no quiero contribuir con algo con lo que no estoy de acuerdo. Es muy posible, si las cosas no cambian, que ejerza mi derecho a no estar colegiada y espero que el colegio sepa respetar mi decisión.
*Enfermera docente. Escuela Universitaria de Enfermería "Virgen del Rocío" de Sevilla. E-mail: cnegrillo@hvr.sas.junta-andalucia.es
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