Año 1, número 5, julio  2003

DIVULGACIÓN DE SALUD

Anorexia nerviosa II

Tratamiento y pronóstico de la anorexia nerviosa

ANTONIO BARCO CABEZA Y EUGENIO MESA DE LA TORRE

 Enfermeros. *Servicio de Endocrinología. Hospital General de los HH.UU. "Virgen del Rocío" de Sevilla. ** Servicio de Nefrología. Hospital General de los HH.UU. "Virgen del Rocío" de Sevilla.

E-mail: familytrap@supercable.es

 

ÍNDICE
Tratamiento de la anorexia nerviosa
Primera fase del tratamiento
Segunda fase del tratamiento
Tercera fase del tratamiento
Pronóstico en la anorexia
Conclusiones 
Bibliografía y fuentes

 

TRATAMIENTO

Debido a la multideterminación y a la pluricausalidad del trastorno, como se ha comentado anteriormente, el tratamiento debe ser realizado por un equipo multidisciplinario. Los profesionales que intervienen proceden de diferentes especialidades, tales como psiquiatría, psicología , endocrinología, nutrición, enfermería y trabajo social entre otras.

Existen distintos tipos de tratamientos basados en diferentes marcos conceptuales. El más efectivo es el de tipo cognitivo-conductual, el cual está orientado al problema y se dirige más al presente y futuro que al pasado, se detiene más en los factores mantenedores que en los que tuvieron influencia para la instauración del proceso. Pretende aumentar y añadir conocimientos acerca de la comida, al acto de comer, la necesidad de nutrición, a las repercusiones de la ingesta en el peso corporal, al concepto de belleza, etc. Promueve el autocontrol y el cambio en la conducta alimentaria  que recae sobre el paciente. Es necesario animar, apoyar, motivar y comprender a la enferma, ya que en ocasiones tendrá que someterse a situaciones contrarias a su conducta .

Objetivos del tratamiento:

1.- Restablecer una conducta alimentaria adecuada.

2.- Reducir la insatisfacción existente con la imagen corporal.

Para poder conseguir el primero de ellos, se ha de recuperar el peso normal de cada paciente, para ello es necesario normalizar los horarios de comidas para conseguir un nivel energético adecuado, además de disminuir hasta hacer desaparecer los episodios de sobreingesta y las conductas purgativas si existieran. 

Para hacer posible el segundo objetivo, es necesario disminuir la ansiedad que el peso y la imagen corporal generan, así como rebatir los pensamientos erróneos que  mantienen sobre su silueta, además de hacerles enfrentarse a las situaciones que les producen malestar y enseñarles a valorar los aspectos que les ofrece su cuerpo. Para poder llevar a cabo un tratamiento eficaz en la anorexia nerviosa, es necesario previamente una evaluación de una serie de elementos que nos muestren el estado físico, mental y conductual de la paciente. 

Factores a evaluar:

Peso corporal.

Conducta alimentaria: dieta, ayuno, descontrol alimentario (sobreingestas), conductas purgativas, comidas prohibidas y  ansiedad tras la ingesta.

Imagen corporal: errores perceptivos, insatisfacción corporal y conductas de evitación.  

Aspectos emocionales relacionados con la ingesta y la imagen corporal.

Patología asociada: depresión y ansiedad, trastornos obsesivo-compulsivos y otros.

Aspectos biomédicos: evaluados por la exploración médica en búsqueda de signos, síntomas y trastornos: hidratación cutánea, lanugo (aparición de vello en mejillas, espalda, antebrazo y muslos), pigmentación de la piel (coloración amarillenta en palma de manos y planta de pies), frialdad en manos y pies, caída del cabello y uñas quebradizas, hipertrofia parotídea y alteraciones dentarias debido a la autoindución del vómito si éste se produce. 

Además pueden  existir otros trastornos de diferentes tipos:

Cardiovasculares: bradicardia, hipotensión y en ocasiones atrofia  ventricular izquierda.

Gastrointestinales: dolor abdominal, estreñimiento, hinchazón, flatulencia e incluso diarrea al abusar de los laxantes.

Renales: creatinina elevada en plasma y azotemia ( elevación del nitrógeno no protéico plasmático).

Hematológicas: anemia muy frecuente pero no importante.

Endocrinas: amenorrea peso dependiente, cambios en la secreción de hormonas y neurotransmisores.

Instrumentos de evaluación:

Entrevistas: diagnósticas y para evaluar la psicopatología asociada.

Auto informes: de actitudes y síntomas de los trastornos alimentarios, y sobre la imagen corporal.

Observación: de las conductas motoras que proporciona información del comportamiento alimentario relacionado con la imagen corporal.                  

Autoobservación y auto registro: consiste en el control personal de diferentes comportamientos, previamente establecidos; es la plasmación gráfica de la conducta, sentimiento y pensamiento de hábito alimentario.

FASES DEL TRATAMIENTO DE LA ANOREXIA  

Primera fase del tratamiento: cambio alimentario

En ésta fase todos los esfuerzos están encaminados hacia el cambio de la conducta alimentaria. Se usan técnicas persuasivas, pero en ocasiones esta motivación no sirve, ya que el mismo adelgazamiento patológico (emaciación), mantiene tal rigidez mental que es imposible razonar.

Existe una gran variedad de enfoques acerca del tratamiento, pero hay   unificación de criterios en el aspecto de solucionar primero el desequilibrio biológico orgánico y después mediante la actuación de un psicoterapeuta,  conseguir la colaboración de la enferma y la posterior ejecución de las distintas fases del tratamiento. En este punto se ha de decidir si se necesita o no la hospitalización de la paciente.

1.- Criterios de hospitalización

Médico-biológicos: deterioro orgánico en fase de riesgo por la desnutrición, pérdida de peso entre un 25-30%, alteraciones electrolíticas, alteraciones en constantes vitales o  infecciones graves.

Psicosociales o familiares: cuando existe un aislamiento exagerado o no hay contacto interpersonal, no puede desarrollar un trabajo o estudio, situación familiar o social muy conflictiva.

Psicoterapéuticos: fracaso en tratamientos previos, falta de motivación (negativa a hacer el tratamiento ambulatorio, imposibilidad de control y de aplicar normas en casa, gran depresión con idea de suicidio).

                 Caos subjetivo: la paciente no puede vislumbrar un cambio en su vida.

En cuanto el clínico considere la aparición de alguna de estas circunstancias, debe producirse la hospitalización. No obstante, existen criterios para los que se considera efectivo el tratamiento en casa sin necesidad de hospitalización: menos de cuatro meses de evolución del cuadro, no aparición de episodios de vómitos o sobreingesta, existencia de familias dispuestas a cooperar y participar.

Repercusión de la hospitalización en la enferma: situación de cambio en su vida cotidiana (impacto), abandono de las estrategias habituales, pérdida de gratificaciones materiales y sociales. Como consecuencia de lo anterior disminuye la  ansiedad y el conflicto que le proporcionaban las actitudes que llevaba a cabo con respecto a su alimentación, hay un alivio en no tomar decisiones como consecuencia del ingreso, ya que al producirse en momentos de crisis en los que sus sentimientos y pensamientos están desordenados, otros serán los responsables de la situación.

Al estar hospitalizadas disponen de un buen número de horas para analizar su situación pasada y la actual; además existe un distanciamiento físico y emocional de su entorno, junto con la eliminación del bombardeo publicitario al que estaban sometidas. El primer punto a abordar ante el ingreso es el aspecto biológico afectado, pero los días siguientes los esfuerzos van encaminados a cambiar las alteraciones cognitivas y conductuales.

2.- Justificación razonada del mantenimiento de los trastornos

Hacer ver claramente la situación en la que se encuentra el paciente, la cual tiene una explicación lógica y además tiene solución.

Relacionar la dieta y la preocupación del peso y la figura con la baja autoestima.

Tratar que observe  la valoración  de otras cualidades personales que posee.

Recordarle que cifra toda posibilidad de ser aceptada por los demás en la obtención de un peso bajo.

Los atracones intensifican la preocupación por el peso.

Informar que la terapia comienza desde abajo hacia arriba, es decir, eliminar vómitos si presenta, atracones de igual manera, dieta restrictiva, preocupación por el peso y la figura, y al final aumentar la autoestima.

3.- Establecer el auto registro

Animar a confeccionar una forma de auto registro, donde señalen a diario la alimentación que realizan, la hora, dónde la comen, si lo hacen solas o no, si llevan a cabo sobreingestas, si se provocan el vómito o llevan a la práctica alguna conducta purgativa y los pensamientos al respecto en ese momento de la ingesta. El auto registro hace más consciente a la paciente de su   situación, y de los problemas que le acarrea su conducta alimentaria, valorándolos mejor.

4.- Establecer control de peso semanal

Las anoréxicas se pesan varias veces al día. Otras casi nunca. Se establece una vez a la semana y habitualmente es el terapeuta quien lo realiza.

5.- Educar la regulación del peso corporal

Entrenar en el cálculo del peso a través del índice de masa corporal (IMC), situándolo en las tablas al respecto. Se les informa que es la mejor medida del estado nutricional. Se establece discusión del peso deseado (publicidad, idealismo) y además las diferencias entre países con respecto al ideal de belleza.

6.- Educar e informar sobre los aspectos negativos de la dieta y las conductas purgativas

Se comentan los tres tipos de dietas empleadas habitualmente: ayuno o gran restricción, evitación de determinados alimentos (prohibidos) y restricción total.

Se detallan las consecuencias físicas y psíquicas de la dieta restrictiva.

Se permite la evitación de determinados alimentos, pero se  diseñan conductas alimentarias regulares.

Si existen vómitos o purgas se les informa de los efectos  psíquicos y físicos que conllevan.

7.- Establecer patrón de conducta alimentaria regular

Cuatro o cinco comidas al día (desayuno, media mañana, almuerzo, merienda y cena).

Técnicas para conseguirlo: comer sentado, en el mismo sitio, a las mismas horas, no hacer otras cosas mientras comen, si realizan atracones hay que mantener los alimentos prohibidos fuera de su alcance, si han de ir a comprar alimentos que sea siempre después de haber comido y almacenar preferentemente alimentos que deban ser cocinados para ser ingeridos en lugar de los de rápida ingesta.

Si tras la comida aparece sensación de saciedad seguida de idea  de vomitar o realizar alguna conducta purgativa, darles la opción de relajarse, hablar por teléfono con algún familiar o amigo, salir con alguien, bañarse o imaginar escenas agradables.

Evitar de cualquier forma las purgas.

Para que la paciente llegue a realizar todo esto, es necesario que experimente cambios de su conducta, con lo que aparece un terror a realizarlo. Por ello es conveniente plantear lo que se llama un “contrato terapéutico”, en el que se detallan por escrito las tareas a realizar por la enferma con una vigencia de tiempo, además de las recompensas o castigos si se consiguen o no los objetivos. Este acuerdo deberá estar firmado por la enferma y el terapeuta.

8.- Desaparición o reducción de las conductas purgativas

Con los auto registros la enferma ha identificado la situación que provoca el vómito o purga.

La información recibida de los efectos adversos también influye.

El establecimiento de comidas regulares ayuda a su desaparición.

Los laxantes y diuréticos pueden abandonarse con facilidad a pesar de lo que se piensa. Si resulta difícil, habría que hacerlo progresivamente.

Conseguir la colaboración de familiares y amigos: establecer grupos terapéuticos de padres, ya que recabar la opinión de otros padres alivia bastante. Debido a la temprana edad de la mayoría de las pacientes, es frecuente que los padres pidan ayuda terapéutica, por lo que la colaboración de la familia se produce desde el  principio de la terapia. 

Segunda fase del tratamiento en la anorexia: cambio cognitivo y de la imagen corporal

1.- Mantenimiento de objetivos reseñados en la fase anterior.

2.- Se introducen “alimentos prohibidos”. La ingesta debe alcanzar las 1800 kcal/día.

3.- Existen diversas técnicas orientadas a conseguir los propósitos de esta fase:

Reestructuración cognitiva: o cambio razonado de pensamientos alterados respecto a la comida, la dieta, el peso y la imagen corporal especialmente.

Cambio de las creencias irracionales.

Técnica de Resolución de problemas.

Técnica de Exposición con prevención de respuesta.

4.- Reducción de la preocupación por el peso y la imagen corporal.                 

Reestructuración cognitiva: se trata de identificar todos los pensamientos distorsionados, creencias irracionales, expectativas y atribuciones equivocadas que las pacientes tengan sobre comida, dieta, peso y figura. El método consiste en la exposición detallada , con abundantes ejemplos, en los que se explica la relación situación-pensamiento-sentimiento-conducta, para hacer ver lo importante que es el pensamiento al actuar como filtro para la producción de emociones. Además de detectar los pensamientos erróneos, es necesario buscar ejemplos de  situaciones reales que le sucedan y exponerlos en la sesión terapéutica. Es muy importante el auto registro de las mismas para que las pueda valorar y llegue a comprobar lo determinante que llega  a ser el  pensamiento, el cual actúa limitando su actuación y su vida. Una vez detectados y registrados los pensamientos distorsionados que son llamados “autosomáticos” porque aparecen solos y sin esfuerzo, durante la exposición de ellos, se intenta razonar para que interprete las situaciones y las decisiones tomadas por la paciente, las cuales son calificadas como erróneas; es fundamental también , que realice una mirada crítica sobre su actuación para llegar a una decisión más acertada. Se le pide que describa la situación, y  del pensamiento distorsionado generado,  que lo valore en una escala de credibilidad hacia ella de 0-10. Al cabo de unas horas debe realizar una nueva valoración del mismo en dicha escala, intentando corregirlo. Todo ello anotado en una hoja de autorregistro.

Cambio de las creencias irracionales: Según diversos autores, existen 12 creencias que las podemos denominar irracionales, las cuales influyen bastante en las actuaciones humanas y, sin ningún fundamento, provocan decisiones y sentimientos.

En las pacientes con trastornos alimentarios existen varias de estas creencias. El método es igual que en la técnica anterior; localizar los pensamientos automáticos generados por situaciones, hacer crítica de ellos y relacionarlos con algunas de estas creencias irracionales, para hacer ver el error en el que se encuentran razonando la situación correcta que deben realizar.

Técnica de Resolución de problemas: la mayoría de las pacientes relacionan sus problemas con la comida y la obsesión de delgadez, y difícilmente buscan soluciones que no sean  restricción o sobreingesta. En primer lugar se describe el problema, después se buscan un mínimo de diez alternativas a la solución del mismo, aunque sean algunas disparatadas y fantasiosas. Posteriormente se escoge cual de ellas es la más adecuada  y finalmente se pone en  práctica y se valora el resultado.

Técnica de Exposición con prevención de respuesta: técnica usada en situaciones de ansiedad; consiste en el enfrentamiento a la situación temida sin la posibilidad de librarse  de ella. Para ello la exposición debe ser de al menos dos horas de duración. Consumir comida prohibida y no provocarse el vómito  (bulímicas) genera ansiedad que va desapareciendo a mediad que se practica. Es necesario añadir  también la reestructuración cognitiva de las ideas distorsionadas que generaban la situación.

Introducción progresiva de alimentos prohibidos

Hasta este punto del tratamiento se han establecido unos patrones regulares de ingesta en lo referente al número de comidas al día (3 ó 4 ) y en unas condiciones determinadas. Sin embargo, no se ha tenido en cuenta la cantidad ni la calidad a consumir. Es ahora cuando se introducen los alimentos que la enferma considera muy peligrosos porque cree que son muy engordantes y piensa que si los prueba se va a descontrolar. Esta introducción alimenticia se hace acompañada de reestructuración cognitiva y de información nutritiva. Una forma directa de tratar el miedo que conlleva la ingesta de estos alimentos es la técnica de Exposición con prevención de respuesta detallada anteriormente.

Reducción de la preocupación por el peso y la imagen corporal

Tanto en la aparición, como en el mantenimiento y así como en las  recaídas de los trastornos alimenticios, la insatisfacción de la imagen corporal es fundamental en todo el proceso.

1ª Fase: analizar los modelos estéticos corporales ( se plantea lo relativo de las exigencias de la moda en diferentes época), ajustar la percepción que tienen de partes de su cuerpo y de todo el conjunto y técnica de desensibilización ( imaginar situaciones relacionadas con el cuerpo sin que aparezca la ansiedad; contemplar su figura ante el espejo aplicando la relajació).

2ª Fase: reestruccturación cognitiva de pensamientos distorsionados relacionados con la imagen   corporal.

3ª Fase: enfrentamiento a las situaciones que se evitaban, desaparición de  rituales de comprobación del propio cuerpo y prevención de recaída para afrontar situaciones difíciles.

Toda esta terapia se realizan en grupo; se insiste en la evolución que ha tenido el concepto de belleza y se recuerdan las causas favorecedoras, causantes y  mantenedoras del trastorno. Se toman las medidas que las pacientes han atribuido a varias partes de su cuerpo, como caderas, muslos, espalda, comparándolas después con las medidas reales, (se plasma en una hoja de papel la silueta figurada y la real, para que comprueben las diferencias) y hacerles ver que están exagerando su figura, que se están sintiendo mal y que actúan de acuerdo con un modelo que no es real; el objetivo es que perciban la necesidad de “retocar la fotografía” de su cuerpo.

Frecuentemente comparan su cuerpo con el de sus amigas; se les hacen que sitúen su peso y altura en tablas normalizadas y después se les hace preguntar el peso y tamaño. Con esto se dan cuenta de la escasa diferencia entre ella y éstas.

Se incita a la asistencia a situaciones que provoquen   malestar; usarlas ropas que no se atrevían a ponerse; se les anima y se les prepara para hacer frente a esto y además se les reconoce y valora por los éxitos conseguidos.

La terapia en grupo es esencial para que sea efectiva esta técnica, ya que los comentarios de las asistentes son de gran ayuda y el sentimiento de no ser la única en el mundo con el problema es muy aliviador.

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