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Continuación: Anorexia nerviosa II: tratamiento y pronóstico
ANTONIO BARCO CABEZA
Tercera fase del tratamiento en la anorexia: prevención de recaídas
A las personas que sufren un trastorno alimentario no se les puede asegurar que ya están curadas. Probablemente toda su vida están sensibilizadas a la ingesta de determinado tipo de comida o a la preocupación de la imagen corporal. Cualquier situación de estrés puede desembocar el trastorno. Existen distintas técnicas que permiten valorar situaciones conflictivas para prepararse a ellas con anterioridad. Una de ellas es la “técnica de inoculación de estrés” que consiste en enseñar a prevenir situaciones difíciles y adoptar medidas oportunas; para ello son necesarias diferentes premisas: 1. Valorar las situaciones. 2. Poner en práctica las técnicas de reestructuración cognitivas ya aprendidas en el tratamiento. 3. Preparación mental del enfrentamiento de la situación, imaginándosela y tomando decisiones positivas.
Precauciones a valorar para prevenir la recaída:
Consideraciones a los padres: intervención terapéutica a los padres En las familias que existe un trastorno alimentario, la participación de los padres dependerá de la edad de la persona que lo sufre. En las anoréxicas la edad es corta, por ello la involucración de los padres es mayor. Han vivido de cerca la angustia que se ha producido durante el proceso, se han sentido a menudo culpables y generalmente son ellos los que buscan ayuda al trastorno. Existen cuatro niveles de intervención terapéutica a los padres: 1º nivel (básico): información sobre el trastorno y comportamientos a seguir con la persona afectada. 2º nivel: existencia de alteraciones familiares que precisen intervención terapéutica en forma de terapia familiar. 3º nivel: cuando existan problemas de pareja en los padres. 4º nivel: terapia individual al padre que lo necesite.
Generalmente existe resistencia por parte de los padres a ser tratados ya que piensan que o tienen ningún tipo de problema o bien pueden sentirse humillados al precisar ayuda del terapeuta. Puede ser, en este punto, muy interesante la participación de otros padres en la terapia de grupo, que además de ser esencial para mantener el estado actual de la paciente lo es para conservarlo en el futuro.
En la intervención con las familias hay 12 puntos que deben tenerse en cuenta:
1. Información de la patología. 2. Conocimientos de los medios terapéuticos. 3. Corresponsabilidad del tratamiento iniciado. 4. No aplazar el inicio de un tratamiento eficaz. 5. Recuperar la capacidad de intervención en casa. 6. Aceptación del modelo terapéutico. 7. Compromiso activo de la familia. 8. Estimular las relaciones familia-paciente. 9. Superar el miedo a la maduración de la paciente. 10. Reforzar la autonomía y la responsabilidad de las enfermas. 11. Estimular la cooperación entre los miembros de la familia. 12.
Evitar los sentimientos de fracaso y culpa.
Según diversos estudios estadísticos, el pronóstico de este trastorno alimenticio es bastante variable y no parece haber acuerdo entre los distintos autores en lo referente a la recuperación total del proceso. En líneas generales, se puede decir que sobre el 50-75% de los casos evolucionan hacia la remisión o mejoría, no siempre duradera, sobre todo si fueron tratadas precozmente. Sobre el 50% se acepta que remiten totalmente, y que el 20% de las pacientes presenta una mala evolución. Después de 7 años de evolución, es difícil, aunque no imposible, la mejoría, sobre todo si presentan peso bajo, distorsiones cognitivas acentuadas o bien, períodos de bulimia. El 1-3% fallecen por desnutrición, fallo cardíaco o suicidio. El resto no consiguen la curación total, evolucionando hacia la cronificación. Aproximadamente, el tratamiento cognitivo-conductual oscila entre 2 y 4 años desde que se inicia la terapia, aunque durará más si existen trastornos de personalidad, depresiones, obsesiones, fobias, etc. A menudo es un verdadero forcejeo para todo la vida, que requiere controles y seguimiento aunque no se demuestre la enfermedad de forma activa. Incluso cuando el desorden es manejado de manera efectiva, muestran hábitos peculiares o ideas alteradas concernientes a la comida. En cuanto a criterios de predicción de la evolución y pronóstico, según diversos autores, los factores que se han relacionado de una manera negativa influyendo y determinando en estos dos aspectos son:
Sin lugar a dudas, y coinciden todos los autores, el diagnóstico y tratamiento precoces mejoran sensiblemente el pronóstico. La anorexia, como trastorno de la alimentación, presenta unas características claras en las personas que la padecen, como son el temor fóbico a engordar, el propósito de mantenerse por debajo de su peso normal, las alteraciones de la imagen corporal y un amplio espectro de conductas empleadas para conseguir un claro objetivo: intentar adelgazar y en definitiva estar más contentas consigo mismas. Todo depende para ellas de la delgadez como forma de vida, como valoración personal, éxito social y principal logro como persona. Sin embargo, a medida que transcurre el proceso, se consiguen propósitos inesperados, como descenso aún más de una autoestima ya depauperada, aislamiento social y lejos de conseguir una utópica felicidad con la delgadez, se encuentran tristes, solas y angustiadas. Generalmente pasa bastante tiempo desde la aparición de la enfermedad como tal hasta el momento que es tratada, es decir, cuando los signos externos del proceso se han hecho tan evidentes que han provocado la búsqueda de ayuda especializada. Principalmente es la familia o alguna persona cercana la que acude y decide la asistencia, ya que la paciente niega necesitar ayuda alguna. También es frecuente que necesiten asistencia de otra especialidad médica antes que del terapeuta especializado en trastornos alimentarios. Así acuden con anterioridad al ginecólogo por problemas menstruales, al odontólogo por alteraciones dentales o bien al médico de familia en busca de laxantes. Sería muy importante, en mi opinión, que estos especialistas conociesen los aspectos peculiares de esta enfermedad en sus primeros estadíos y los encuadrasen correctamente en el contexto de una persona potencialmente en riesgo de padecerla o francamente afectada por el trastorno, ya que facilitaría enormemente un diagnóstico y tratamiento precoz. En cuanto a los factores socio-culturales que influyen y casi determinan en algunos casos la aparición, instauración y mantenimiento de la anorexia nerviosa debieran estar más controlados por las autoridades en este caso sanitarias, puesto que como hemos visto repercute y de qué forma sobre el grado de salud pública de la población. Es tanta la presión mediática que ejerce nuestra cultura occidental, así como la gran influencia que también la moda desempeña en el aspecto de la “imposición” de tallas concretas en las prendas de vestir, las cuales han sido progresivamente reducidas en los últimos años, que se hace indispensable, necesaria y rápida una actuación firme que frene estas condiciones actuales. Un aspecto importante a tener en cuenta, el cual he comprobado personalmente en mi práctica asistencial con este tipo de enfermas, es la necesidad de mantener, una vez recuperado, el peso ideal normal de la paciente al menos durante un periodo de tiempo como mínimo de un año de forma estable, para que la recuperación del tejido adiposo normal pueda producirse, ya que, como explica el nutricionista Lasse Hessel, la desnutrición produjo la pérdida de enzimas encargadas de acumular grasa en los adipocitos, y es necesario este tiempo, en un contexto alimentario correcto, para su recuperación. Esto explica que cuando se inicia una alimentación completa en la hospitalización, no se recupere el tejido adiposo de forma rápida, y el alcance del peso ideal sea lento y progresivo. Para finalizar, señalar la importancia del tratamiento cognitivo-conductual en la solución del problema de la anorexia nerviosa y en la evitación de la aparición de ésta, como ya se ha indicado anteriormente. También hacer una referencia especial al papel de los padres, la pareja y la familia en definitiva para el mantenimiento de los logros conseguidos con esta terapia. Importante sería el cambio mediático en referencia al modelo estético corporal que exige la esbeltez como condición necesaria. Raich i Escursell ,R. M. . Anorexia y bulimia: trastornos alimentarios. Universidad Autónoma de Barcelona. Pirámide (1999). Mateos-Parra, A., Solano-Pinto, Natalia. Trastornos de la alimentación: anorexia y bulimia nerviosas. Facultad de Psicología. Universidad Complutense de Madrid. Psiquitría.com. Internación de pacientes con anorexia nerviosa. Una propuesta terapéutica.Matusevich, D., García, A.,Gutt, S., de la Parra, I., Finkelstein,C. Hospital Italiano de Buenos Aires. Hospitalitaliano.org.ar. Anorexia nerviosa. Luismariani.com. Anorexia nerviosa. Psicoterapiaonline.net. Anorexia nerviosa: características y síntomas. Bravo Rodríguez, M., Pérez Hernández, A., Piana Bouly, R. Hospital Infantil Docente “Pedro Borrás Astorga”. La Habana. Cuba. Revista Cubana de Peditría (2000). ¿Qué es la anorexia nerviosa?. Asteps.com. La anorexia nerviosa. Planalfa.es. Anorexia nerviosa. Familydoctor.org. Anorexia nerviosa. Creandovida.cl/desorden/anorexia.htm. Anorexia
nerviosa. Something-fishy.org. Anorexia nerviosa. Tuotromedico.com. Anorexia nerviosa. Buenasalud.com. Ayuda en anorexia y bulimia. Arrakis.es. Para volver al comienzo del artículo, pulse aquí
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