Comunicación y Salud

MANUEL
ÁNGEL CALVO CALVO* Y EUGENIO MESA DE LA TORRE
Enfermeros.
Unidad de Enfermería de Nefrología del Hospital General. Hospitales
Universitarios "Virgen del Rocío". Sevilla. Avda. Manuel Siurot s/n.
41013 Sevilla.
Como
señalé recientemente en un artículo para una publicación de la Universidad
de Salvador Bahía (Brasil), existe una interrelación entre comunicación y
salud. La comunicación individual, grupal o masiva, influye sobre la salud,
tanto del individuo como de la colectividad. A su vez, el hombre, beneficiario
primero del progreso en los niveles de salud, tiene una necesidad innata de
comunicar lo que piensa y lo que sabe con los demás hombres para entre otras
cuestiones, cubrir sus necesidades, mantener su salud y sobrevivir. De la
reflexión anterior convenimos que ambos conceptos, Comunicación y Salud, son
conceptos multidimensionales y que esa multidimensionalidad de ambos permite que
el abordaje de las múltiples interrelaciones entre comunicación y salud
ofrezca distintas y variadas posibilidades.
Uno
de los posibles abordajes de esas diversas interrelaciones puede ser el buscar
nuevos espacios de convergencia entre comunicación y salud, el de proponer
nuevos planteamientos a la hora de analizar la relación entre ambos conceptos.
Y este acertado y actual ejercicio de prospectiva en torno a la Comunicación y
a la Salud es lo que nos propone la profesora María Luz Fernández con la
organización y dirección del curso de verano “Comunicación y salud: nuevos
espacios, nuevos planteamientos”, bajo el auspicio de la Universidad de
Cantabria.
El
acierto de la prfa. Fernández al elegir el planteamiento de éste curso
no sólo estriba en ese ejercicio prospectivo para intuir las nuevas
estrategias en Comunicación y Salud. El acierto también estriba en la
pretensión de aunar en éste curso, suficientes recursos dispares y
dispersos hasta ahora para entender la tripartita relación entre
sociedad, comunicación y salud.
Porque
hoy, e incluso años atrás desde la irrupción de Internet, entendemos
que la influencia de la comunicación social sobre la salud ha que
analizarla desde planteamientos mucho más novedosos que los tradicionales
que entienden la comunicación social como la mera comunicación masiva
mediante la prensa, la radio o la televisión. Internet y las nuevas
tecnologías de la información incorporadas en la última década no han
facilitado el cambio de una "comunicación para la salud" por
una nueva "comunicación desde la salud". Es decir, seguimos con
planteamientos que ven a la comunicación como una disciplina capaz de
aportar nuevos instrumentos y habilidades que favorezcan mejores estados
de salud a individuos y colectividades. No hemos superado éste viejo
axioma, pero no menos actual, de que la comunicación favorece el
desarrollo de la salud, porque la sociedad aún no ha logrado un mínimo
nivel de salud global. La globalización no ha logrado
"globalizar" la salud para todos sino que la diferencia entre el
primer mundo y el segundo y tercer mundo, no sólo no disminuye sino que
aumenta.
Esto
ha impedido el cambio de paradigma en comunicación y salud, para pasar de
una "comunicación para la salud" a una "comunicación en
salud", o lo que es lo mismo, a una comunicación individual y social
desde un estado de salud. No se debe pues, poner todos los esfuerzos
sociales en desarrollar nuevos modos de comunicar para conseguir más
niveles de salud, sino que además se debe procurar equidad, es decir, que
los niveles de salud obtenidos se distribuyan equitativamente y beneficien
a esos estratos sociales y países a los que nunca llegan.