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Iconografía y lactancia materna II (continuación)
EL CAMINO RECORRIDO (Haga "clik" en las imágenes para ampliarlas) Al pensar en el tema de la investigación iconográfica, se inicia un momento de organización del trabajo, en el cual se
seleccionan iconos para ser sometidos a análisis y
formulación de objetivos. Es en este momento cuando uno se deja invadir por
impresiones y orientaciones, y se busca identificar, en museos, libros
especializados en Artes, Historia, Literatura, en librerías, bibliotecas, públicas
y particulares y en sites online, la representación figurada de la lactancia
materna – ya sea en pinturas, esculturas, artesanía, sellos postales,
medallas, pósteres, fotos etc. Este primer momento revela que la iconografía de
la lactancia materna viene siendo representada a través de los tiempos por
artistas que asocian mitos, religión alegoría y realidad, y dando vida a la
piedra, la tinta y la arcilla vienen inmortalizando esta escena ancestral de lo
cotidiano familiar. Así, fueron
identificadas esculturas con esta temática, desde la Antigua Grecia pasando de
inscripciones y detalles de sarcófagos de los siglos II y III, cuadros de
pintores renacentistas famosos como Da Vinci y Miguel Ángel, del Barroco como
Rubens al Modernismo como Renoir y
Picasso, hasta artesanos de las artes populares en la India, África y Brasil,
sellos postales de varias partes del mundo, hasta la fotografía moderna y las
tarjetas telefónicas. Ante este material
el paso siguiente fue separar estas obras según su tipología, eligiendo, la
pintura como foco de investigación. Se efectuó una clasificación de las épocas
de estas obras, sus autores, localización actual, siendo identificadas
alrededor de treinta pinturas del Renacimiento, dos de la época Barroca, trece
del Modernismo, centenas de la época contemporánea, dieciséis sellos
postales, dieciséis esculturas, gran número de pósteres, fotos; algunas
tarjetas de teléfono y una enorme cantidad de artesanía procedente del arte
popular, con trabajos en cerámica, arcilla, bronce, madera, tejidos,
principalmente de Méjico, África, India y Brasil. En este último, los estados
de Pernambuco y Minas Generales son los más ricos en la representación de la
lactancia materna a través del arte popular. A continuación
hicimos un reagrupamiento pictórico-analítico y seleccionamos cuatro cuadros
donde los pintores exaltaban la leche materna, respectivamente como: capaz de
curar; de salvar almas del purgatorio; de interactuar con la ecología y de
retratar la mitología explicando la creación del universo y la inmortalidad
del ser. Éstos fueron:
Entre estas obras
seleccionadas, se distingue el cuadro, ”El Origen de la Vía Láctea”, de
Jacobo Tintoreto para efectuar el análisis iconográfico: Tela en óleo, de Jacobo
Tintoretto, titulada “El Origen de la Vía Láctea”, (1577-78). Mide 127,5 x 165 cm y fue adquirida en 1890 para la Galería
Nacional de Londres. El pintor retrata, en colores vehementes, una escena fantástica, donde en primer plano aparece un hombre con un manto, fluctuando entre nubes, coloca un bebé para mamar. La mujer se levanta asustada y gotas de su leche se esparcen por el cielo y van formando estrellas brillantes. La escena se remite a la
mitología griega, lo que da fuerzas múltiples a la obra: de lo absoluto del
mito, del realismo de la imagen, de la significación estética, y del interés
histórico. La riqueza del ambiente,
la gestualidad silente de los personajes, su título –“la Creación de la Vía
Láctea”- comunican que el motivo de la obra es explicar la creación de la
galaxia. De una perfecta
perspectiva de segundo plano, y echando mano de la licencia artística, el
pintor destaca a Zeus expectante, representado en forma de águila soberbia, de
mirada sagaz, con las alas abiertas – como protegiendo la escena – llevando
entre sus garras su haz de rayos destructores. Su inquietud es revelada por el movimiento de cabeza a la izquierda,
instando a Hermes, mensajero del Olimpo, a colocar soterradamente a su pequeño
hijo Hércules, fruto de su amor con la terrenal Alcmena, para mamar del pecho
de su esposa y, así volverlo inmortal. Hera despierta asustada, la leche brota
de sus senos y crea un camino de estrellas que se denominó Vía Láctea. La escena retrata el Monte Olimpo, morada de los dioses, concretamente la suntuosa alcoba de Hera, la celosa esposa de Zeus, adornada de querubines y de telas lujosas, símbolo de la vanidad de la diosa. La cama con la fantasía del siglo XVI, en desorden, muestra la riqueza de las sedas y del satén claro de sus sábanas, que contrastan con los colores cálidos de las colchas bordadas. La cortina fluctuando entre las nubes y el dinamismo en las perspectivas de líneas doradas. Al explicar la creación
de la galaxia con salpicaduras de leche materna, lo cual
también daría la inmortalidad al pequeño Hércules, confirió
a este alimento un mitológico y mágico poder que nos lleva a desvelar que el
significado intrínseco y verdadero de la obra es
comunicar el valor de la leche materna. Le fue dado, por lo tanto, el sentido de mito que sustituye a lo real por
una idea útil, tornándose una verdad inmutable que escapa a cualquier objeción. Adquirió el sentido mágico que se opone a cualquier tipo de explicación de lo racional. Estas eran las formas que se usaban en la época de la obra, para explicar fenómenos de la vida y de la naturaleza. El dramatismo de la obra
tiene un significado secundario más interrelacionado – la preocupación
paterna con el hijo de la relación extramatrimonial. La impotencia de Zeus, es
sugerida por la distancia que lo separa del primer plano de la escena. El poder
de conferir inmortalidad está lejos de él – en la leche materna y en su
mujer, pero él intenta interferir astutamente. La obra revela como motivo verdadero y significado profundo la leche materna como factor protector contra la mortalidad infantil, prestando veracidad al encantamiento del arte en un tiempo en el que era imposible comprobar, sus efectos inmunológicos. Jacobo Rubusti
(1518-1594), apodado el Tintoretto, fue un pintor italiano, alumno
de Tiziano, pero que después de un viaje a Roma conoció a Miguel Ángel
y a los manieristas, orientando entonces, definitivamente, su arte para la
oposición de valores con grandes efectos de luz. Dotado de un impresionante
control de la técnica, prefiere las formas en movimiento, los contrastes
luminosos, situándose entre los tres mayores pintores representantes de la
escuela veneciana. El estilo de Tintoretto fue de gran influencia en el manierismo, conjunto
de tendencias que se manifestaron en la pintura y en la escultura de los siglos
XVI y XVII. Su estilo se sitúa entre el arte del Alto Renacimiento y el Barroco. Esta obra guarda como
características del autor las composiciones dinámicas
construidas en oblicuo, la expresión dramática y los efectos vibrantes.
Es considerada la obra más sensual de
Tintoretto, desde que este pintor se dedicó intensamente a temas religiosos
como los de la Scuola di San Rocco. Pintó “Paraíso”,
considerado el cuadro más grande del mundo, y algunas obras más de temática
mitológica. Haga "click" para continuar leyendo el artículo
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