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Diagnóstico y tratamiento de la retinopatía diabética
RICARDO JOSÉ PÉREZ GALÁN1 Y ALFREDO JESÚS POLEY GUERRA2 Enfermeros. 1Unidad de Cirugía Refractiva. Hospital Dr. Pascual (Málaga). 2Distrito de Atención Primaria de Morón de la Frontera (Sevilla). E-mail: ricardoperezgalan1@ozu.es
LA DIABETES MELLITUS Es un síndrome metabólico caracterizado por el déficit de secreción y/o actividad de la insulina (hormona que segrega el páncreas y que favorece la utilización de la glucosa por parte de las células) produciendo hiperglucemia, así como alteraciones en el metabolismo lipídico y proteico. Estos niveles elevados de glucosa generados por la diabetes, provocan alteraciones del sistema circulatorio, incluyendo los vasos de la retina. EL OJO Y LA RETINA El ojo puede compararse a una cámara fotográfica. Es capaz de captar información acerca de luces, colores, formas y las convierte en impulsos eléctricos que manda al cerebro. La retina equivale a la película de la cámara y recubre el ojo por dentro en su mayor parte. La imagen se forma sobre la retina que a su vez la transmite desde el nervio óptico hasta el cerebro, donde se transforman en imágenes visuales. La retina recibe el oxígeno y alimento que necesita a través de los vasos sanguíneos. LA RETINOPATÍA DIABÉTICA (RD) Es una complicación ocular de la diabetes, causada por el deterioro de los vasos sanguíneos que irrigan el ojo. Éstos pueden dejar salir sangre y líquido, haciendo que se formen conductos frágiles e irregulares. Como consecuencia de este daño, los vasos empiezan a filtrar como una cañería defectuosa. Ello hace que a la retina pase líquido (edema), sangre (hemorragias) y grasas (lípidos), haciendo que la imagen que se envía al cerebro sea borrosa, tanto para cerca como para lejos. A esto último se le denomina edema macular. CLASIFICACIÓN
DE LA RETINOPATÍA DIABÉTICA Numerosas
han sido las clasificaciones para reflejar la evolución de la RD. En nuestro
caso, y para una mayor comprensión las clasificaremos en dos tipos: retinopatía
diabética no proliferativa y proliferativa.
1.
La
retinopatía diabética no proliferativa (RDNP) o de fondo, está considerada
como la etapa inicial de la retinopatía. En una persona sana, los vasos sanguíneos
de la retina sólo permiten la salida de oxígeno y nutrientes hacia la retina
(no de plasma o líquido.) Niveles
altos de glucosa hacen que los pequeños vasos de la retina sufran cambios:
algunos disminuyen de tamaño y otros se agrandan en forma de globos (microanuerismas)
que retardan la circulación sanguínea, y sufren hemorragias provocando que la
retina se hinche y se formen depósitos de exudados. Afortunadamente, en la mayoría de los casos, la vista no va a ser seriamente afectada. Sin embargo, en algunos pacientes ese líquido exudativo se deposita en la mácula lutea, que es la parte de la retina que nos permite ver detalles minúsculos. La lectura y el trabajo detallado, pueden volverse borrosos y la pérdida de la visión central puede convertirse en una ceguera legal. FIG.1. (Hacer "click" para aumentar la imagen)
2.
La
retinopatía diabética proliferativa (RDP), es el segundo de los tipos de
retinopatía diabética. Debido a ese continuo deterioro que sufren los vasos
por los niveles elevados de glucosa, muchos terminan cerrándose impidiendo la
llegada de sangre y nutrientes, produciendo zonas de isquemia retiniana. Estas
zonas de isquemia producen un factor denominado vasoproliferativo y la retina
reacciona formando nuevos vasos para obtener ese oxígeno. Esta formación
anormal se conoce con el nombre de neovascularizacion.
Las neoformaciones presentan una pared débil y pueden desgarrarse y sangrar
dentro del humor vítreo o sustancia gelatinosa y transparente que rellena el
centro del globo ocular, bloqueando el paso de la luz hacia la retina. Esto
conlleva que las imágenes se vean distorsionadas. Además favorecen la creación
de tejido fibroso que puede estirar y retraer la retina desprendiéndola del
fondo del ojo. A esto último se conoce como desprendimiento
de retina. Las neoformaciones vasculares pueden formarse también en el
iris y en ángulo iridocorneal, obstruyendo y causando aumento de la presión
ocular. FIG.2. La
retinopatía diabética proliferativa constituye la más grave enfermedad de la
retina relacionada con la diabetes y afecta al 20% de los diabéticos (1). |
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