Diagnóstico y tratamiento de la retinopatía diabética (continuación)

 

FACTORES QUE CONDICIONAN LA EVOLUCIÓN DE LA RETINOPATÍA DIABÉTICA

Duración de la diabetes

En los casos de diabetes tipo I  (diabetes no insulín dependiente o juvenil), la retinopatía no aparece antes de los 5 años de evolución. El 90% de los diabéticos con evolución superior a 20 años la presentan en alguno de sus grados. La RDP es más frecuente en los diabéticos tipo I. En los casos de diabetes tipo II (diabetes insulín dependiente), la forma más común de diabetes, la retinopatía se presenta tras 10 años de evolución.

Niveles de glucemia (control metabólico)

Hay estudios que han demostrado que pacientes con niveles altos de glucosa en sangre tiene mayor probabilidad de desarrollar RD que aquellos que mantienen un buen control (2).

Raza

La RD es más frecuente en personas de raza negra, aunque los datos que se barajan actualmente no son del todo fiables.

El embarazo

Parece ser un factor de riesgo para el desarrollo y progreso de la RD. Ésta pudiera relacionarse con los cambios hormonales, hemodinámicos y metabólicos ocurridos durante el embarazo.

Tabaco

Se ha demostrado que el tabaco produce disminución del flujo sanguíneo a la mácula.

Hipertensión arterial mal controlada

Tanto la prevalencia como la severidad de la RD se asocia de forma significativa con la hipertensión arterial diastólica en diabéticos juveniles y con la sistólica en la diabetes del adulto.

Dislipemias

Hay estudios que han revelado una relación entre niveles elevados de colesterol y triglicéridos y la aparición de exudados.

DIAGNÓSTICO DE LA RETINOPATÍA

La mejor protección contra la RD es realizar un examen ocular a cargo de un oftalmólogo. La RD podría estar presente incluso si no se sufre síntoma alguno.

Habrá también que realizar una valoración de la agudeza visual. Ésta debe realizarse en todos los pacientes, aunque no se debe olvidar que puede coexistir una excelente agudeza visual con una RD muy grave.

La oftalmoscopia, es una prueba fundamental en el estudio retiniano. Puede realizarse mediante dos técnicas diferentes, cada una de ellas con sus ventajas e inconvenientes:

Oftalmoscopia directa: con el uso del oftalmoscopio, podremos visualizar detalles del fondo del ojo. El inconveniente es que el campo de visión es escaso y pueden pasar desapercibidos detalles fundamentales.

Oftalmoscopia indirecta: permite observar una amplia zona de la retina. Apropiado en la valoración de desprendimientos. El inconveniente es que ofrece una imagen invertida y una escasa magnificación que impide la correcta valoración de los pequeños detalles.

El uso combinado de ambas técnicas, permite una correcta valoración de la RD. Posiblemente, será necesario dilatar las pupilas al paciente para realizar la oftalmoscopia. Ello se consigue instilando unas gotitas de colirio ciclopéjico, tropicamida o fenilefrina. Si se comprueba la presencia de RD, el especialista puede optar por realizar una prueba especial denominada angiografía con fluoresceína que consiste en inyectar un contraste fluoresceínico en el brazo, observándose los vasos sanguíneos filtrantes y las zonas isquémicas. A medida que el colorante va progresando, se toman fotografías del fondo del ojo.

La angiografía fluoresceínica puede provocar reacciones adversas de ahí que el paciente deba conocer los posibles riesgos asociados a la técnica. Estos pueden ser leves (nauseas, vómitos, prurito, color amarillento de piel), y moderados (fiebre, urticaria, tromboflebitis), aunque en algunos casos los riesgos pueden ser graves. Estos riesgos son más frecuentes en pacientes de edad avanzada y pueden afectar al sistema nervioso (convulsiones),  al respiratorio (edema de laringe, parada respiratoria, etc.), o al sistema cardiovascular (infarto, shock, etc.). Uno de cada 17.000 pacientes precisa cuidados de reanimación. FIG.3.

FIG.3. Angiofluoresceingrafía

TRATAMIENTO DE LA RETINOPATÍA DIABÉTICA

En muchas de las ocasiones, el tratamiento no va a ser necesario, pero se requiere que el paciente se someta periódicamente a exámenes de la vista. En otros casos, se recomienda un tratamiento para detener el avance de las lesiones que va a ocasionar la RD. En estos casos, se puede tratar de tres formas diferentes:

Tratamiento médico

Se trata de un tratamiento preventivo para evitar las lesiones más precoces y se basa en:

Control de los niveles de glucemia: es importante un control durante los primeros años de la enfermedad para reducir el efecto negativo sobre la retina. La normalización metabólica debe hacerse de forma progresiva en aquellos diabéticos mal controlada.

Control adecuado de la presión arterial: cifras elevadas de tensión arterial, aumentan la falta de oxígeno en la retina.

Uso de fármacos: es un tratamiento muy limitado. Entre los fármacos utilizados podemos encontrar: antiagregantes plaquetarios, hipoglucemiantes, inhibidores de la glicación, inhibidores de la aldosa reductosa, etc.

Tratamiento con Láser

Es el tratamiento de elección y podríamos decir que es el único verdaderamente efectivo. El proceso que se realiza se denomina fotocoagulación. Consiste en enfocar un rayo láser sobre la retina isquémica para obstruir esta zona y por tanto, reducir la formación de vasos sanguíneos anormales. Si la RD se descubre pronto, la fotocoagulación con láser, puede detener el daño. Las pequeñas cicatrices resultantes reducen las neoformaciones y ayudan a sujetar la retina sobre el fondo del ojo, evitando con ello el desprendimiento (3).

El tratamiento es sencillo y se realiza de forma ambulatoria, es indoloro y sólo necesita la aplicación de unas gotitas anestésicas.

Cirugía: la vitrectomía y la crioterapia

El láser no puede usarse en todos los pacientes. En los casos en los que el humor vítreo este lleno de sangre, se procede a realizar una vitrectomía. A través de la vitrectomía, el cirujano reemplaza el humor vítreo lleno de sangre por una solución transparente. Alrededor del 70% de los pacientes que se someten a esta cirugía, refieren una mejoría en la visión. Antes de acudir a la vitrectomía, el oftalmólogo podrá esperar varios meses e incluso un año para ver si el ojo se aclara de forma natural.

Otra técnica quirúrgica es la crioterapia. Ésta pretende el mismo efecto que la fotocoagulación con láser: la ablación de la retina isquémica. Está indicado en aquellos pacientes en los que no se puede utilizar el láser (alteraciones corneales, cataratas, hemorragias en vítreo, etc.). Consiste en la aplicación de frío transescleral (a una temperatura de –70º C) sobre la retina. Produce un efecto similar al de la fotocoagulación, pero menos efectivo. Pasadas varias semanas la cicatrización de la crioterapia y el láser son anatómicamente iguales. Esta técnica quirúrgica se realiza en quirófano.

El éxito del tratamiento de la RD no sólo depende de su diagnóstico precoz, de la vigilancia y el tratamiento por parte del oftalmólogo, sino también de la actitud y cuidados propios del paciente. Es fundamental tomar todos los medicamentos prescritos y cumplir con la dieta recomendada para el control de la diabetes.

BIBLIOGRAFÍA

1.- Bonafonte, Sergio; García, Charles A. “Retinopatía Diabética”. Madrid. Harcourt Bruce. 1998.

2.- Fernández Vigo, José; “Diabetes Ocular”. Barcelona. Edika-Med. 1992.

3.- Bonafonte, Sergio; Fontanela, J. Ramón; Jurgens, Ignacio; Solans, Juan. “Cuestiones actuales en Retinopatía Diabética”. Barcelona. Pharma Consult Services S.A. 1998.

Este es un artículo inédito y su primera divulgación. Si lo consulta para algún trabajo, estudio, investigación, etc., no olvide citarlo en la bibliografía. 

FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO DE "SALUD Y CUIDADOS" EN BIBLIOGRAFÍAS:

PÉREZ GALÁN RJ, POLEY GUERRA AJ. Diagnóstico y tratamiento de la retinopatía diabética. Salud y Cuidados [En línea]. Nº 6 (2003). [Consulta: 1 octubre 2003*].  <http://www.saludycuidados.net/numero6/Retinopatia/retinopatia.htm>     ISSN 1578-9128

*Especificar fecha exacta en la que este artículo se consulta en línea.

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