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Año 1, número 6, octubre 2003

EDITORIAL

El proceso de convergencia de los estudios universitarios españoles en el espacio europeo de educación superior: la diplomatura de enfermería ante el reto de Europa 

MARÍA DEL CARMEN SELLÁN SOTO1, MARÍA ÁNGELES MATESANZ SANTIAGO2, MARÍA LUZ FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ3, JOSÉ LUIS CALLEJO ARENAL   E-mail: carmen.sellan@uam.es

 

 

EL ESPACIO EUROPEO DE EDUCACIÓN SUPERIOR:  

La Unión Europea (UE), que inició sus actividades con un enfoque estrictamente económico, ha propiciado la convergencia en distintos ámbitos que incluyen, entre otros, aspectos jurídicos, sociales y educativos. En lo que respecta a la educación,  se ha impulsado un movimiento importante encaminado al desarrollo de un Espacio Europeo de Educación Superior (EEES).

En 1998, con la Declaración de la Sorbona, se propone desde algunos países europeos (Francia, Alemania, Italia y Reino Unido) la necesidad de promover la convergencia entre los sistemas nacionales de educación superior. En 1999, los Ministros de Educación de 29 países, miembros de la UE y de próxima adhesión, refrendaron con su firma la Declaración de Bolonia donde se incide en la importancia de un desarrollo armónico de un Espacio Europeo de Educación Superior antes del 2010.

La Declaración de Bolonia incluye entre sus principales objetivos:

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La adopción de un sistema comprensible y comparable de titulaciones, con la implantación de un Diploma Supplement, que permita promover el empleo de los ciudadanos europeos y la competitividad internacional del sistema de educación superior europeo.

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La adopción de un sistema basado esencialmente en dos ciclos principales, grado y post-grado. El acceso al segundo ciclo requerirá la superación del primer ciclo de estudios, con una duración mínima de 3 años. El grado obtenido después del primer ciclo será relevante para el mercado de trabajo europeo con un apropiado nivel de cualificación. El segundo ciclo deberá conducir al grado de máster y/o doctorado como en muchos países europeos.

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El establecimiento de un sistema de créditos –como el ECTS-  como el medio más adecuado para promover una amplia movilidad de estudiantes. Los créditos podrán también obtenerse en contextos externos a la educación superior, incluyendo el aprendizaje a lo largo de la vida, supuesto que fuesen aceptados por las universidades de acogida.

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El fomento de la movilidad mediante la superación de los obstáculos que impiden el efectivo ejercicio de la libre circulación con especial atención:

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Para los estudiantes, el acceso a la enseñanza, la capacitación profesional y los servicios relacionados.

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Para los profesores, investigadores y personal de administración, el reconocimiento y valoración de los periodos de investigación, docencia y capacitación realizados en el ámbito europeo, sin perjuicio de sus derechos estatutarios.

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La promoción de la cooperación europea en las garantías de calidad, con vistas al desarrollo de criterios y metodologías comparables.

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La promoción de la necesaria dimensión europea en la enseñanza superior, en particular en los desarrollos curriculares, la cooperación inter-institucional, los esquemas de movilidad y los programas integrados de estudios, capacitación e investigación.

Los puntos clave que permitirán el reconocimiento académico y profesional en toda la UE están basados en el binomio transparencia y calidad. En Praga (2001), los Ministros de Educación de 32 países reafirmaron su compromiso de desarrollar los objetivos de la Declaración de Bolonia y decidieron evaluar los avances realizados por cada país en la próxima reunión de Berlín en septiembre de 2003 (http://www.bologna-berlin2003.de/).

Los cambios sociales y culturales que estamos viviendo desde la última década del siglo XX, tienen una clara repercusión en el ámbito académico, lo que plantea y nuevos retos de futuro par la formación universitaria. En este nuevo marco, el objetivo ha de favorecer el crecimiento social y la formación de los ciudadanos con un incremento en la competitividad a escala internacional. Así, aparece el concepto de  crédito europeo de transferencia y acumulación (ECTS), generalizado a todos los estudiantes de la UE, como un punto de referencia que permitirá la colaboración entre universidades para lograr la transparencia y calidad en la formación que se exigen en la actualidad. La adopción del sistema de créditos ECTS implicará una reorganización conceptual de los sistemas educativos para adaptarse a los nuevos modelos de formación centrados en el trabajo y aprendizaje del estudiante.

ESPAÑA Y EL ESPACIO EUROPEO DE EDUCACIÓN SUPERIOR:  

España, como miembro de la Comunidad Europea, no está al margen de esta situación y, teniendo en cuenta las nuevas recomendaciones europeas, ha comenzado a analizar la situación actual de nuestro sistema educativo de enseñanza superior, con el fin de evaluar las reformas necesarias para no quedar aislados de los procesos de convergencia europeos.

En este sentido, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, en la nueva Ley Orgánica de Universidades (6/2001, 21/12), destaca la importancia de integrar el sistema español en el Espacio Europeo de Educación Superior e introduce en su Título XIII, Art.88, la necesidad de adoptar titulaciones con dos ciclos (Art.88.2), implantar un sistema de créditos europeo y expedir un Suplemento Europeo al Título (Art.88.3), situando a nuestro país en una situación privilegiada frente, no sólo a Europa, sino también a América Latina. El Consejo de Universidades, actual Consejo de Coordinación Universitaria, ha propiciado desde diversos foros ("Espacio Europeo de Educación Superior" en los Cursos de verano de 2000 de la Universidad Complutense de Madrid, reuniones nacionales e internacionales de la Agencia ERASMUS, etc.) el debate sobre temas de convergencia europea, encargando un informe técnico sobre los créditos europeos y varios estudios sobre el Suplemento al Diploma..

El actual sistema de créditos español, definido por la LRU, se basa en unidades de crédito como unidades de acumulación que tienen en cuenta las horas lectivas (clases  teóricas y/o prácticas) sin incluir el trabajo del estudiante.

La modificación en la definición del crédito español hacia créditos europeos, transferibles y acumulables, debe tener en cuenta algunos puntos importantes como:

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El cambio conceptual de la naturaleza del crédito entendido como valoración del trabajo del estudiante

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La adopción de 60 créditos por curso académico.

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La valoración e incentivación del trabajo del profesor, como punto relevante para ayudar al alumno en su formación.

El nuevo crédito español, para cumplir con las directrices europeas, podría definirse como:

"La unidad de valoración de la actividad académica, en la que se integran armónicamente, las enseñanzas teóricas y prácticas, otras actividades académicas dirigidas, y el volumen de trabajo que el estudiante debe realizar para superar cada una de las asignaturas y alcanzar los objetivos educativos con sus competencias y destrezas".

Conviene definir la diferencia conceptual que existe entre los dos sistemas de créditos, los presenciales (LRU) y los asociados al trabajo del estudiante (ECTS):

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Los créditos presenciales, que miden las horas de clases teóricas o prácticas, miden realmente la enseñanza como  trabajo del profesor.

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Los créditos que miden el trabajo del estudiante están enfocados hacia el aprendizaje y la consecución de unos objetivos bien definidos. La mayor o menor calidad de un curso no viene dada por el mayor o menor número de horas impartidas sino por la capacidad del estudiante de asimilar y dominar los temas con capacidad crítica de análisis y síntesis.

La asignación de créditos es uno de los capítulos más complejos del sistema ECTS, y obliga a una profunda reflexión sobre el diseño de las titulaciones en cuanto, a contenidos y métodos docentes. Esta asignación, dependerá de múltiples factores, como la duración del curso académico, las horas lectivas, la dedicación del estudiante y, los más importantes, el área de estudio de cada titulación, el nivel de la misma, y los objetivos propuestos. En primer lugar, habrá que tener en cuenta los datos básicos generales de organización de un curso académico, y el número de horas correspondientes, ya que estos datos servirán como base para calcular los valores relativos de los créditos.

Uno de los puntos importantes a tener en cuenta es la diferencia que existe entre clases teóricas y prácticas. El esfuerzo que debe realizar un estudiante es muy distinto para asimilar los conocimientos en cada caso y dependerá siempre del área de estudio.

Una de las mayores contribuciones del proceso de asignación de créditos es la reflexión inevitable acerca del diseño de las titulaciones de grado y postgrado, segundo punto básico de la declaración de Bolonia. En este sentido, las actuales licenciaturas y diplomaturas se integran en una sola, el título de Grado, con un total de 180 o 240 créditos que se cursarán en tres o cuatro años, y los títulos de Master y Postgrado, con un total de 60 o 120 créditos, que permitirán el desarrollo de un perfil profesional orientado a la práctica o a la investigación. La superación del Grado y el Postgrado, con un total mínimo de 300 créditos ECTS, dará acceso al Doctorado. Asimismo, es importante tener en cuenta que la recomendación general es que en cada nivel (grado y postgrado), se debe obtener un título que habilite al mercado de trabajo.

Ante esta situación, es indispensable revisar el Catálogo de titulaciones españolas en línea con el nuevo diseño europeo, teniendo en cuenta los perfiles profesionales en consonancia con las demandas sociales y los nuevos avances tecnológicos. En este sentido, existen ya en nuestro país grupos de trabajo organizados, como los dependientes de la CRUE, de las distintas universidades españolas e incluso de las Autonomías, caso de la Comunidad de Madrid, que están realizando distintos estudios con esta finalidad. Los resultados que se están obteniendo, aún preliminares, apuntan hacia la necesidad de incrementar la transversalidad en el grado, pasando a una especialización en el postgrado sin constricciones de troncalidad.

Es indudable que el modelo será igual para todas las titulaciones, por lo que estas modificaciones afectan igualmente a Enfermería, que estará al mismo nivel que el resto de las disciplinas universitarias; con toda certeza, este es el camino que nos permitirá alcanzar el tan deseado desarrollo académico y curricular de la profesión. 

 

[1] Directora del Título Propio en Ciencias de la Salud (Enfermería) de la Universidad Autónoma de Madrid. Coordinadora de la disciplina de Enfermería para el proceso de armonización europeo de la Universidad Autónoma de Madrid.

[2] Subdirectora del Título Propio en Ciencias de la Salud (Enfermería) de la Universidad Autónoma de Madrid.

[3] Profesora del Título Propio en Ciencias de la Salud (Enfermería) de la Universidad Autónoma de Madrid.

Este es un artículo inédito. Si lo consulta para algún trabajo, estudio, investigación, etc., no olvide citarlo en la bibliografía. 

FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO DE "SALUD Y CUIDADOS" EN BIBLIOGRAFÍAS:

SELLÁN  SOTO MC, MATESANZ SANTIAGO MA, FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ ML, CALLEJO ARENAL JL. El proceso de convergncia de los estudios universitarios españoles en el espacio europeo de educación superior: la diplomatura de Enfermería ante el reto de Europa. Salud y Cuidados [En línea]. Nº 6 (2003). [Consulta: 15 octubre 2003*].  <http://www.saludycuidados.com/numero6/editorial6.htm>     ISSN 1578-9128

*Especificar fecha exacta en la que este artículo se consulta en línea.

 

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