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Tercer año, número 7, febrero 2004

DIVULGACIÓN DE SALUD

Intoxicaciones (I): diagnóstico y tratamiento 

ANTONIO CORREA RUIZ 1, MIGUEL CABEZA REINA, JUAN JORGE ZAYAS CÓRDOBA 2. LUIS SILVA GARCÍA 3.

Enfermeros. 1 Empresa Pública de Emergencias Sanitarias. Master en Emergencias Sanitarias. 2 Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario "Virgen Macarena" (Sevilla). 3 Servicio de Urgencias (Recuperación) del Hospital Universitario "Virgen Macarena" (Sevilla). 

E-mail: mcabeza21@hotmail.com

 

DEFINICIÓN DE INTOXICACIÓN

Se define intoxicación como el conjunto de signos y síntomas producidos por la acción de un tóxico introducido en el organismo humano de forma accidental o voluntaria. 

De forma genérica se habla de tóxico como aquellas sustancias que, independiente de su origen, al entrar en el organismo humano producen una reacción química que resulta perjudicial para este.

DIAGNÓSTICO

El diagnóstico de una intoxicación se basa en la historia del paciente, incidiendo especialmente en todo lo referente a la ingesta del tóxico, la exploración física y la realización de las pruebas complementarias.

a) Anamnesis

Es el primer paso en la elaboración de un diagnóstico definitivo. Es de mucha importancia recabar la máxima información posible acerca de la intoxicación y del propio paciente.

Nuestra fuente de información prioritaria será el propio enfermo, que probablemente en la mayoría de los casos  estará consciente, o en su defecto algún familiar o conocido que estuviese cerca de él en el momento de la ingesta.

Intentaremos conseguir la siguiente información:

Nombre del producto ingerido. Lo ideal sería tener el envase en el caso de que exista, o conocer el compuesto del nombre comercial.

Cantidad de producto ingerido. Aunque sea de forma aproximada.

Vía de administración por el que se ha producido la ingesta.

Posibles mezclas. Especialmente en el caso de asociar fármacos entre si o con  alcohol.

Tiempo transcurrido desde la administración del producto.

Sintomatología previa a la llegada del enfermo.

Antecedentes patológicos previos del individuo.

b) Exploración física

Nos ayudará a establecer una primera valoración, de la gravedad de la intoxicación ante la que nos encontramos. En general, se realiza posterior a la anamnesis, pero en multitud de ocasiones y aún de forma somera,  tendremos que realizarla antes,  pues existe la posibilidad de tener que  establecer medidas de soporte vital de forma inmediata.

Podemos seguir la siguiente sistemática:

Valoración de constantes vitales. Pulso, tensión arterial, frecuencia respiratoria, temperatura.

Valoración cardiorespiratoria. Comprobación de la frecuencia y ritmo cardiaco a la búsqueda de posibles bradicardias, taquicardias o cualquier  arritmia que pueda desestabilizar la situación hemodinámica del paciente. Perfusión periférica: color y temperatura de las extremidades.    Edemas. La valoración respiratoria incluirá auscultación pulmonar por posibles síntomas de edema pulmonar o de hipoventilación de algún campo y la valoración de manifestaciones como tos, espectoraciones, disnea, cianosis…

Valoración neurológica. Comprobando el tamaño y reactividad pupilar,  nivel de conciencia Orientación temporo-espacial. Fuerza de contracción muscular. Respuesta motora al dolor.

Valoración digestiva. Color y apariencia de la boca buscando restos del tóxico o posibles ulceraciones. Vómitos: cantidad y aspecto. Nauseas. Ruidos intestinales. Distensión y ruidos abdominales. Deposiciones.

Valoración de piel y mucosas. Color, temperatura, integridad. Podremos encontrar posibles signos de punciones venosas, ulceración de mucosas que indique la ingestión de algún cáustico, alteraciones de la perfusión. En numerosas ocasiones las intoxicaciones se producen por vía percutanea, por lo que la separación del paciente de las ropas posiblemente contaminadas es una práctica habitual.

c) Exploraciones complementarias

De forma rutinaria se cursarán peticiones de:

Electrocardiograma.

Radiografía simple de torax.

Bioquímica, incluyendo: glucosa, urea, sodio, potasio, amilasa, calcio, proteinas totales, CPK, AST, ALT, creatinina y bilirrubina.

Hemograma completo.

Estudio de la coagulación.

Gasometría arterial.

Parte Judicial. La ley obliga a realizar un parte al juzgado de guardia ante cualquier caso de intoxicación, ya sea esta voluntaria o accidental.

Estudio toxicológico. La recogida de muestras de sangre, orina y aspirado gástrico para toxicología es práctica rutinaria, aunque habitualmente no se esperen los resultados para comenzar con la administración del tratamiento.

Tras la primera batería de resultados, se puede precisar más, el tipo de intoxicación ante la que nos encontramos, seleccionando ante las diversas pruebas complementarias que ofrezca nuestro centro, aquellas específicas para diagnosticar la potencial letalidad del cuadro.

TRATAMIENTO

El Tratamiento se puede ordenar secuencialmente en los siguientes cuatro apartados:

1. Evaluación de las funciones vitales. 

2. Disminución de la absorción del tóxico.

3. Tratamiento farmacológico

4. Aumento de la eliminación del tóxico.

1) Evaluación de las funciones vitales 

Una intoxicación es una emergencia sanitaria potencialmente letal, por lo que antes que nada tendremos que, de forma rápida, evaluar las funciones vitales del enfermo y disponernos a aplicar las medidas de Soporte Vital Básico. Como en cualquier emergencia vital, el conseguir una mínima estabilidad hemodinámica es nuestra primera prioridad.

Solo cuando nos aseguremos de un adecuado soporte respiratorio y circulatorio, incluyendo la canalización preventiva de una vena periférica, podremos continuar con el resto del tratamiento.

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