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Intoxicaciones (I): diagnóstico y tratamiento
ANTONIO CORREA RUIZ 1, MIGUEL CABEZA REINA, JUAN JORGE ZAYAS CÓRDOBA 2. LUIS SILVA GARCÍA 3. Enfermeros. 1 Empresa Pública de Emergencias Sanitarias. Master en Emergencias Sanitarias. 2 Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario "Virgen Macarena" (Sevilla). 3 Servicio de Urgencias (Recuperación) del Hospital Universitario "Virgen Macarena" (Sevilla). E-mail: mcabeza21@hotmail.com
DEFINICIÓN
DE INTOXICACIÓN Se define intoxicación como el conjunto de signos y síntomas producidos por la acción de un tóxico introducido en el organismo humano de forma accidental o voluntaria. De
forma genérica se habla de tóxico como aquellas sustancias que, independiente
de su origen, al entrar en el organismo humano producen una reacción química
que resulta perjudicial para este. DIAGNÓSTICO El diagnóstico de una intoxicación se basa en la historia del paciente, incidiendo especialmente en todo lo referente a la ingesta del tóxico, la exploración física y la realización de las pruebas complementarias. a) Anamnesis Es
el primer paso en la elaboración de un diagnóstico definitivo. Es de mucha
importancia recabar la máxima información posible acerca de la intoxicación y
del propio paciente. Nuestra
fuente de información prioritaria será el propio enfermo, que probablemente en
la mayoría de los casos estará
consciente, o en su defecto algún familiar o conocido que estuviese cerca de él
en el momento de la ingesta. Intentaremos
conseguir la siguiente información: Nombre
del producto ingerido. Lo ideal sería tener el envase en el caso de que exista,
o conocer el compuesto del nombre comercial. Cantidad
de producto ingerido. Aunque sea de forma aproximada. Vía
de administración por el que se ha producido la ingesta. Posibles
mezclas. Especialmente en el caso de asociar fármacos entre si o con
alcohol. Tiempo
transcurrido desde la administración del producto. Sintomatología
previa a la llegada del enfermo. Antecedentes
patológicos previos del individuo. b)
Exploración física Nos
ayudará a establecer una primera valoración, de la gravedad de la intoxicación
ante la que nos encontramos. En general, se realiza posterior a la anamnesis,
pero en multitud de ocasiones y aún de forma somera,
tendremos que realizarla antes, pues
existe la posibilidad de tener que establecer
medidas de soporte vital de forma inmediata. Podemos
seguir la siguiente sistemática: Valoración de constantes vitales. Pulso, tensión arterial, frecuencia respiratoria, temperatura. Valoración
cardiorespiratoria.
Comprobación de la frecuencia y ritmo cardiaco a la búsqueda de posibles
bradicardias, taquicardias o cualquier arritmia
que pueda desestabilizar la situación hemodinámica del paciente. Perfusión
periférica: color y temperatura de las extremidades. Edemas. La valoración respiratoria incluirá
auscultación pulmonar por posibles síntomas de edema pulmonar o de
hipoventilación de algún campo y la valoración de manifestaciones como tos,
espectoraciones, disnea, cianosis… Valoración
neurológica.
Comprobando el tamaño y reactividad pupilar,
nivel de conciencia Orientación temporo-espacial. Fuerza de contracción
muscular. Respuesta motora al dolor. Valoración
digestiva.
Color y apariencia de la boca buscando restos del tóxico o posibles
ulceraciones. Vómitos: cantidad y aspecto. Nauseas. Ruidos intestinales.
Distensión y ruidos abdominales. Deposiciones. Valoración
de piel y mucosas.
Color, temperatura, integridad. Podremos encontrar posibles signos de punciones
venosas, ulceración de mucosas que indique la ingestión de algún cáustico,
alteraciones de la perfusión. En numerosas ocasiones las intoxicaciones se
producen por vía percutanea, por lo que la separación del paciente de las
ropas posiblemente contaminadas es una práctica habitual. c) Exploraciones
complementarias De forma rutinaria se cursarán peticiones de: Electrocardiograma. Radiografía
simple de torax. Bioquímica,
incluyendo: glucosa, urea, sodio, potasio, amilasa, calcio, proteinas totales,
CPK, AST, ALT, creatinina y bilirrubina. Hemograma
completo. Estudio
de la coagulación. Gasometría
arterial. Parte
Judicial. La ley obliga a realizar un parte al juzgado de guardia ante cualquier
caso de intoxicación, ya sea esta voluntaria o accidental. Estudio
toxicológico. La recogida de muestras de sangre, orina y aspirado gástrico
para toxicología es práctica rutinaria, aunque habitualmente no se esperen los
resultados para comenzar con la administración del tratamiento. Tras la
primera batería de resultados, se puede precisar más, el tipo de intoxicación
ante la que nos encontramos, seleccionando ante las diversas pruebas
complementarias que ofrezca nuestro centro, aquellas específicas para
diagnosticar la potencial letalidad del cuadro. TRATAMIENTO El
Tratamiento se puede ordenar secuencialmente en los siguientes cuatro apartados: 1.
Evaluación de las funciones vitales. 2.
Disminución de la absorción del tóxico. 3.
Tratamiento farmacológico 4. Aumento de la eliminación del tóxico. 1)
Evaluación de las funciones vitales Una
intoxicación es una emergencia sanitaria potencialmente letal, por lo que antes
que nada tendremos que, de forma rápida, evaluar las funciones vitales del
enfermo y disponernos a aplicar las medidas de Soporte Vital Básico. Como en
cualquier emergencia vital, el conseguir una mínima estabilidad hemodinámica
es nuestra primera prioridad. Solo
cuando nos aseguremos de un adecuado soporte respiratorio y circulatorio,
incluyendo la canalización preventiva de una vena periférica, podremos
continuar con el resto del tratamiento. |
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