Influencia de la investigación en el curriculo profesional de Enfermería

RODOLFO CRESPO MONTERO, JOAQUÍN TORO SANTIAGO, DAVID CRESPO ARROYO

 

INTRODUCCIÓN

La enfermería ha sido hasta hace pocos años una profesión basada principalmente en la experiencia práctica y en los conocimientos adquiridos a través de la repetición continuada de unas mismas acciones [1,2]. Por ello, hay que insistir en la utilidad de los estudios en enfermería para mejorar los servicios de salud, y señalar que los planes de enfermería son más sólidos si se basan en hechos demostrados y no solamente en experiencia intuitiva [3,4].

La investigación aporta, a través del incremento del conocimiento y la mejora de los servicios, un elemento fundamental para la profesionalización de todo el colectivo, al validar los hallazgos, sentar las bases y definir los modelos de atención enfermera más adaptados a la práctica, y contribuir a delimitar las áreas de responsabilidad propias de la profesión [5]. Además, la investigación científica  aplicada a la actividad profesional de enfermería, tiene como meta, mejorar la práctica de sus miembros, de modo que los servicios brindados a la sociedad tengan la mayor eficacia y eficiencia [6,7].

No obstante, a diferencia de otras profesiones sanitarias, la enfermería no ha conseguido desarrollar plenamente la asociación entre la práctica y la investigación, tan necesaria para progresar en el objetivo final; la mejora de los cuidados de enfermería. En nuestro país la investigación enfermera, apenas si ha iniciado tímidamente su andadura, representa a una minoría del colectivo, y no puede decirse que esté generalizada [8]. A pesar del salto cualitativo que supuso la conversión de los estudios de ATS por Diplomado Universitario en Enfermería, la experiencia y el tiempo, han demostrado que lejos de ser una realidad, la investigación enfermera se encuentra aún en fase embrionaria y con escasa incidencia en la práctica enfermera.

En definitiva, la función investigadora de enfermería, sigue siendo una aspiración, más que una realidad. Aunque cabría un análisis más profundo sobre ello, se han enumerado algunos de los inconvenientes históricos que han contribuido negativamente en el desarrollo de la investigación de enfermería en nuestro país [9]: escaso o nulo conocimiento de la metodología de la investigación, así como escasa tradición investigadora, falta de identidad profesional, siendo este un problema que sigue repercutiendo en el desarrollo profesional a todos los niveles, existen pocos registros propios de enfermería y los existentes no están unificados ni universalizados, la estructuración del trabajo de enfermería, por tareas, y el cálculo de plantillas, no contempla la función investigadora, falta de objetivos a largo plazo en los que esté incluida la investigación, en las Divisiones de Enfermería, centradas casi en exclusiva en los aspectos de gestión de recursos, tendencia generalizada a utilizar conocimientos que provienen en su totalidad de otras profesiones más desarrolladas, falta de desarrollo académico (segundo y tercer ciclo). A esto hay que añadir otro factor, que seguramente también ha tenido y sigue teniendo, una repercusión negativa en la producción científica de enfermería: la escasa o nula valoración de la investigación, representada por comunicaciones, ponencias, publicaciones y proyectos de investigación subvencionados, en los méritos baremables, para el desempeño profesional.

Por ello, diseñamos el presente estudio con el objetivo general de analizar la influencia de las actividades científicas en los baremos de acceso a bolsa de trabajo y de vacantes internas de enfermería, mediante los siguientes objetivos específicos:

1. Analizar la repercusión que las actividades científicas tienen en el acceso a las bolsas generales de contratación para diplomados en enfermería.

2. Determinar la influencia que las comunicaciones, ponencias y publicaciones tienen en la adjudicación de vacantes internas en los hospitales del Servicio Andaluz de Salud.

MATERIAL Y MÉTODOS 

Descripción del tipo de estudio

Se realizó un estudio descriptivo transversal de los baremos de méritos utilizados, tanto en las bolsas de contratación como en las vacantes internas de los diferentes hospitales estudiados. 

Población de referencia y muestra

Se revisaron los baremos de méritos para acceder a bolsa de trabajo del Insalud y de las comunidades autónomas (CCAA) de Andalucía, Asturias, Canarias, Cataluña y Galicia (no están representados los Servicios de Salud Navarro y Vasco), obteniéndose los mismos a través de los organismos correspondientes o Internet.

Para responder al segundo objetivo del estudio, se solicitó los baremos de méritos para vacantes internas a todos los hospitales del Servicio Andaluz de Salud (SAS), obteniéndose los baremos de los siguientes Centros Hospitalarios:

Hospital Virgen Macarena de Sevilla, Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, Hospital de Valme de Sevilla, Hospital Carlos Haya de Málaga, Hospital de la Victoria de Málaga, Hospital Reina Sofía de Córdoba, Hospital Puerta del Mar de Cádiz, Hospital de Puerto Real (Cádiz), Hospital Ciudad de Jaén, Hospital Princesa de España de Jaén, Hospital San Juan de la Cruz de Úbeda (Jaén), Hospital de Motril (Granada) Hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva y Hospital La Inmaculada de Huercal Overa (Almería). 

Variables. Definición y operativización

Se definió la variable experiencia como la media de las puntuaciones de un mes de trabajo.

La variable formación se definió como la media de horas de formación equivalentes a la puntuación de un mes de trabajo.

Finalmente, la variable actividad científica, se dividió en cuatro categorías: Comunicaciones, Ponencias, Publicaciones y Proyectos de Investigación subvencionados por agencias externas, obteniéndose los valores medios de para cada una de estas categorías.

Para el análisis estadístico se ha obtenido la media de los valores de tiempo trabajado, horas de formación equivalentes a un mes de trabajo y actividad científica. Se ha establecido la media de los valores de un mes de trabajo, como unidad de medida y comparación con la variable actividad científica. La variable actividad científica se representa como un valor relativo referido a esa unidad de medida. 

RESULTADOS

En la Tabla 1 se representan los datos relativos a los baremos generales de contratación del Insalud y las CCAA estudiadas. Respecto a las Bolsas generales de contratación, encontramos que la media de un mes trabajado = 0.37 puntos, el valor medio de una comunicación = 0.15 puntos (40%), el valor medio de una ponencia = 0.27 puntos (73%), el valor medio de una publicación = 0.42 puntos (113%). Para igualar la puntuación de un mes trabajado son necesarias 32.7 horas de formación.

No se contempla en ninguno de los baremos revisados puntuación por proyectos de investigación subvencionados.

Por tanto, un mes trabajado = 2.5 comunicaciones = 1.3 ponencias = 0.88 publicaciones.

Respecto al Servicio Andaluz de Salud, obtenemos que:

1 mes trabajado = 0.50 comunicaciones = 0.50 ponencias = 0.50 publicaciones.

Cuando se valora la puntuación máxima que a lo largo de la vida laboral el profesional de enfermería podría alcanzar, los límites de puntuación que imponen estos baremos, en las variables estudiadas, obtenemos que por experiencia profesional podría alcanzar hasta el 79% del total de puntuación, por formación podría alcanzar hasta el 15% de la puntación total y por actividades científicas tan sólo el 6%.

Cuando estudiamos las mismas variables respecto a la cobertura de vacantes internas en el SAS, encontramos que la media de un mes de trabajo =0.6 puntos, el valor medio de una comunicación = 0.88 puntos (147%), el valor medio de una ponencia = 1.15 puntos (191%), el valor medio de una publicación =1.05 (175%), el valor medio  de un proyecto de investigación subvencionado = 1.6 puntos (266%). Para igualar el valor de un mes de trabajo son necesarias 20 horas de formación (tablas 2, 3, 4, 5 y 6).

Por tanto, un mes trabajado = 1.46 comunicaciones = 1.91 ponencias = 1.75 publicaciones = 2.6 proyectos de investigación (aunque tan sólo cinco centros contemplan este mérito). 

DISCUSIÓN

Tal como se ha comentado al principio, la prestación de cuidados de enfermería, tiene que someterse, por tanto, por imperativos internos y externos a una constante y continuada evaluación, para garantizar como colectivo y ante la sociedad, la calidad de los cuidados. En la práctica clínica, la investigación científica es la que ha permitido, sin duda el gran avance de las ciencias experimentales, especialmente las sanitarias.

La evidencia de unos resultados, contrastados por medio del método científico ha permitido y está permitiendo un gran avance y desarrollo de las ciencias biomédicas, las cuales tienen hoy respuesta para problemas desconocidos hace tan sólo unas décadas [10]. Sin embargo, esto no ocurre con enfermería, como se pone de manifiesto en algunas revisiones que se realizan a este respecto [11].

Uno de los aspectos que más influyen en esta realidad, es sin duda, la falta de formación metodológica en investigación [12]. Sin embargo, otro aspecto que debería destacarse es la poca incidencia que los resultados, en forma de comunicaciones o publicaciones, de esta investigación tiene en el curriculo profesional de enfermería. En efecto, como puede comprobarse en la Tabla 1, proporcionalmente la puntuación de las comunicaciones, ponencias y publicaciones suponen la mitad del valor de un mes trabajado, es decir hace falta reunir 2.5 comunicaciones o 1.25 ponencias o 1.0 publicación para igualar el valor de un mes trabajado, en las bolsas de contratación analizadas. En contraste con esto, para igualar un mes de trabajo tan sólo son necesarios 32 horas de formación, actividad bastante menos exigente y la mayoría de las veces pasiva, que la presentación de comunicaciones científicas en cualquiera de sus formatos.  Mención aparte merecen los proyectos de investigación, pues desde el año 1987 que el Fondo de Investigaciones Sanitarias (FIS) reconoció la capacidad investigadora a enfermería, una enfermera puede ser investigadora principal de un proyecto financiado por esta agencia de evaluación externa. Pues bien, teniendo en cuenta que año tras año aumenta el número de proyectos financiados por el FIS, cuyo investigador principal es un enfermero/a, y teniendo además presente que los proyectos tienen una duración mínima de ejecución de dos años, resulta ridículo, el valor que esta variable tiene en los méritos baremables.

En cuanto a las vacantes internas en los centros hospitalarios del SAS, la influencia de las diferentes categorías de la actividad científica es más relevante, aunque hay gran variabilidad entre los distintos baremos y formas diferentes de baremar entre los distintos hospitales de la muestra (Tablas 2 a 6). En este sentido, es de destacar la puntuación de las comunicaciones (1.46), ponencias (1.91) y publicaciones (1.75), respecto a su comparación con un mes trabajado. Sin embargo, el tiempo trabajado no tiene límite, excepto en un hospital, por lo que en cualquier caso, el tiempo trabajado (antigüedad) es la que marca la capacidad de obtener vacante interna.

En cualquier caso, no parece que los méritos denominados como actividad científica, que tanta importancia tienen en otros colectivos sanitarios, estén suficientemente valorados en los baremos de enfermería, al menos para acceder a bolsas de trabajo y como hemos visto para concursar a vacantes internas. Parece que la puesta en marcha en algunas CCAA de la Carrera Profesional, corrige en parte este problema, aunque falta su generalización en todo el Sistema Nacional de Salud, para comprobarlo. 

Es evidente que si enfermería quiere progresar como profesión, tiene que realizar una revisión crítica de sus actividades, mediante la metodología científica de la investigación. En numerosas revisiones sobre investigación en enfermería, los autores ponen mucho énfasis en la filosofía de los cuidados enfermeros, esto es el enfoque de la misma, el objeto de la investigación. Todos estamos de acuerdo en esto, sin embargo, recomendaciones recientes [13,14], aconsejan sobre todo, dotar a diferentes niveles de los estudios de enfermería (pregrado, postgrado, tercer ciclo), de las herramientas mínimas e imprescindibles para realizar investigación científica, que pueda ser cuantificable por la comunidad científica. Además, pensamos que se debe dar más importancia y valor a las actividades científicas de enfermería, cuantificándolas proporcionalmente al esfuerzo que suponen.

A la vista de estos resultados podemos concluir que la investigación, representada por comunicaciones, ponencias, publicaciones y proyectos de investigación, en los baremos de enfermería en nuestro país es mínima, especialmente en las bolsas de trabajo, que dan acceso a la contratación, y algo más notoria en los baremos de vacantes internas, aunque en estos existe una gran variabilidad en su valoración, entre los distintos centros. Además,  cuando se compara el valor asignado a estas actividades, teniendo en cuenta el tiempo que hay que dedicar al  desarrollo de cualquier trabajo de investigación, con el valor asignado al tiempo trabajado y a la asistencia a cursos de formación, actividades muy importantes, pero menos cualitativas e incluso pasivas, la investigación está claramente infravalorada.

Este hecho debería hacer reflexionar a todos los profesionales, pero espacialmente a los agentes sociales y corporaciones profesionales. 

BIBLIOGRAFÍA

1.‑ Trece E, Trece J. Elements of research in nursing. Toronto. CV Mosby Company, 1986.

2.- Arcas P. Investigar en enfermería. Prioridades y estrategias. Rol de Enfermería, 1991; 148: 55-60.

3.- Polit D, Hungler B. Investigación científica en ciencias de la salud. 3ª edición. Ed Interamericana McGraw-Hill, México DF, 1991; pp 3-4.

4.- Mora MªA: La investigación herramienta que forja una profesión. Rol de Enfermería, 1986; 100: 40-44.

5.- Mompart MP. Necesidades de investigación y cuidados de enfermería. Rol de Enfermería, 1991; 145: 19-23.

6.- Ruiz MT, Romá MT, Cartagena E. La función de investigación en enfermería. Enfermería Científica, 1990; 105: 16-21.

7.- Martinez A. Investigación en enfermería, algunas reflexiones. Enfermería Cintífica, 1990;  100: 4‑5.

8.- Richard Martínez M. Estado de la producción científica de la enfermería española  (I). Index Enfermería 1999; 8: 19-24

9.- Crespo R. Aspectos de la investigación enfermera en las unidades de diálisis. Revista BISEDEN; 1994, 1: 15-17.

11.- Martín Malo A. ¿Es compatible la actividad asistencial con la investigación en enfermería? Revista BISEDEN; 1994, 1: 9-12.

11.- Grupo de trabajo del centro coordinador REUNI para la investigación de enfermería. Investigación clínica de enfermería en la Red de Unidades de Investigación. Enfermería Clínica, 1997; vol 7; 1: 25-30.

12.- Ubeda I, Pujol MG. Investigación en enfermería. Enfermería Clínica, 1991;  vol 1;  1: 20-22.

13.- Grupo de fomento y apoyo a la investigación y formación del instituto de salud Carlos III. Investigación en enfermería. Informe y recomendaciones del Comité Europeo de Salud. Enfermería Clínica, 1997; vol 7, nº 5: 232-239.

14.- Ricoy  JR, Moreno MT. Formación e investigación en enfermería (Editorial). Enfermería Clínica, 1997; vol 7, 2: 45-47.

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