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Tercer año, número 8, julio 2004

DESARROLLO PROFESIONAL

Plan de cuidados en pacientes hematológicos

 

Mª ROSARIO MUÑOZ MONTAÑO, INÉS Mª DURÁN SÁNCHEZ.

 Enfermeras. Unidad de Hematología. Hospital General (HH. UU. "Virgen del Rocío". Sevilla)

     E-mail: charomz@msn.com

 

INTRODUCCIÓN

Desde hace unos años se va introduciendo una nueva forma de trabajar en nuestro hospital: la aplicación de un plan de cuidados estandarizados. Más tarde hemos visto la necesidad de desarrollar un plan de cuidados enfocado a la patología con la que trabajamos a diario, y en nuestro caso es el paciente hematológico. En un principio este plan de cuidados constaba de diagnósticos, objetivos y actividades a desarrollar en la etapa de ejecución, pero se nos propuso elaborar un plan de cuidados en el que se incluyan las intervenciones de enfermería según la NIC (1).

La NIC consta de 486 intervenciones de enfermería ordenadas alfabéticamente y están relacionadas con los 149 diagnósticos de enfermería de la NANDA (2). También se detallan las intervenciones sugeridas e intervenciones opcionales adicionales. Nosotros hemos elaborado un índice de intervenciones agrupadas por números,  Ej.: del 0 al 500; del 500 al 1000, etc., hasta el 8500 de todas las intervenciones utilizadas en nuestro servicio y la descripción de estas intervenciones, sus definiciones y sus actividades desarrolladas en 74 páginas, de las que sólo trascribiremos algunas por que todas sería muy extenso y por eso remitimos a la bibliografía (1).

Por ello, ante la necesidad de aplicar el método científico a los cuidados de enfermería nos disponemos a desarrollar un plan de cuidados para la unidad clínica de hematología de los Hospitales Universitarios “Virgen del Rocío” de Sevilla (HUVR). Nuestro objetivo fue motivar a los profesionales; aumentar la comunicación, coherencia y participación de cuidados; favorecer un trato personalizado; evitar olvidos y repeticiones en los cuidados para obtener una mayor calidad asistencial.

Para realizarlo, hemos identificado las necesidades de veintisiete pacientes en un período de tres meses. Hemos elaborado los diagnósticos enfermeros y los problemas de colaboración según la NANDA (2). Igualmente fueron desarrollados los objetivos (3) y seleccionadas las intervenciones aplicadas a la muestra de estudio, según la NIC (1).

Como resultado, obtuvimos un plan de cuidados de aplicación al paciente hematológico donde aparecen diagnósticos enfermeros y problemas de colaboración . De estos hemos seleccionamos los más habituales y los hemos reflejado en una hoja de trabajo para el día a día: diagnósticos enfermeros hoja diaria  y problemas de colaboración hoja diaria.

Queremos resaltar como aspecto importante, un problema de colaboración en el que enfermería realiza una gran labor y generalmente no queda reflejada en los registros. Se trata del éxitus o fallecimiento del paciente y los cuidados aplicados tanto a él como a la familia.

Desde la implantación de este plan de cuidados se ha facilitado un método de trabajo que nos permitirá realizar estudios para valorar tanto el producto enfermero como la calidad asistencial en la unidad clínica de hematología del Hospital General  del HUVR.

Desde que se ha puesto en marcha este trabajo hemos dado un paso en hacer consciente a Enfermería que para que nuestro trabajo esté reconocido tiene que constar que está hecho y para ello debe estar reflejado por escrito. Esta es la gran herramienta que nos da  el plan de cuidados.

DESARROLLO DEL PLAN DE CUIDADOS DEL PACIENTE HEMATOLÓGICO

Hemos elaborado un plan de cuidados del paciente hematológico  que consta de 30 diagnósticos de enfermería y de 23 problemas de colaboración desarrollados en Tabla 1 y Tabla 2. De todos ellos  hemos seleccionado los diagnósticos y problemas de colaboración más frecuentes plasmados en una hoja de trabajo para el día a día, que iniciamos al activar el plan de cuidados tras realizar la valoración inicial del paciente de donde priorizamos los problemas de salud.

En la hoja de trabajo diaria de diagnósticos enfermeros tenemos un anverso encabezado por los datos del paciente , fecha de ingreso y diagnóstico; otro apartado con la fecha y firma del enfermero responsable que activa o modifica el plan y otro en el margen derecho encabezado por M/ T/ N donde marcamos con una cruz en el turno donde se debe realizar esa intervención. En la esquina inferior enumeramos la hoja.

En la parte inferior del reverso de esta hoja de trabajo diaria de diagnósticos de enfermería existen apartados donde se detallan dieta, constantes, actividad, hemocultivos, hemoderivados, catéter, etc.

En esta hoja y parte del reverso se detallan los diagnósticos más habituales en nuestros pacientes.

DIAGNÓSTICOS ENFERMEROS MÁS HABITUALES EN NUESTROS PACIENTES

1. Desequilibrio nutricional por defecto r/c incapacidad de ingerir los nutrientes debido a factores biológicos o psicológicos (astenia, anorexia, etc.)

Este desequilibrio lo activamos, generalmente, cuando el paciente ingresa por primera vez y refiere “que lleva unos 20 días sin ganas de comer, inapetente y/ o con llamativa  pérdida de peso” o también cuando el proceso de enfermedad es avanzado.

Objetivos: El paciente ingerirá alimentos de acuerdo con sus necesidades y nivel de actividad y sustituirá  los alimentos de la dieta tipo por otros de su preferencia.

Intervenciones: Entre las intervenciones planteadas por la NIC hemos seleccionado:

1030 Manejo de los trastornos de la alimentación

1100 Manejo de la nutrición

1160 Monitorización nutricional

Siguiendo las actividades programadas en Monitorización nutricional, en nuestro hospital los pacientes pueden disponer de una dieta personalizada que le solicitamos cuando detectamos este problema de salud.

2. Riesgo de infección r/c pruebas o tratamientos invasivos, traumatismos, heridas quirúrgicas y aumento de microrganismos en el ambiente

Este diagnóstico es muy frecuente en nuestros paciente ya que muchos son portadores de catéteres centrales tipo Hickman o Portal subcutáneo.  En el espacio en blanco que queda en el diagnóstico escribimos el tipo de catéter  implantado así como sondas u otras heridas que presente el paciente.

Objetivos: La persona no presentará infección durante la hospitalización

Intervenciones:

2440 Manejo de los dispositivos de acceso venoso

3440 Cuidados del sitio de incisión

3660 Cuidados de las heridas

3662 Cuidados de las heridas de drenaje cerrado

4220 Cuidados del catéter central insertado periféricamente

5602 Enseñanza: proceso de enfermedad

6540 Control de infección

6550 Protección contra las infecciones

6650 Vigilancia

Según el caso que tengamos presentes y a la intervención que nos refiramos,  marcaremos en los tres turnos o sólo en aquel que se realice, por ejemplo el Mantenimiento de dispositivos del acceso venoso según indica sus actividades se realizarán en los tres turnos, y sin embargo el Cuidados de catéter central insertado periféricamente sólo marcaremos en el turno que se va a realizar esos cuidados. Cabe reseñar que la Enseñanza: proceso de enfermedad, Control de infección, Protección contra las infecciones y Vigilancia son intervenciones que realizamos cada vez que observamos al paciente y por tanto marcamos los tres turnos.

3. Riesgo de estreñimiento r/c cambios ambientales, falta de intimidad, cambios en la alimentación, disminución de actividad física.

Este problema de salud se activará cuando así lo refiera el paciente por su tendencia al estreñimiento, o bien,  por experiencia en ingresos anteriores.

Objetivos: La persona mantendrá su patrón de defecación.

Intervenciones:

0430 Manejo intestinal

0440 Entrenamiento intestinal

1100 Manejo de la nutrición

6650 Vigilancia

Estas intervenciones van orientadas a mantener un patrón de defecación normal. La Vigilancia nos alertará cuando ese problema necesite de la colaboración de otros profesionales. En este caso resolveremos el problema como diagnóstico de enfermería y lo activaremos como problema de colaboración. Ej.: Estreñimiento secundario a quimioterapia y/u opiáceos, Hemorroides secundarias a estreñimiento, mucositis, etc., con intervenciones específicas como Manejo del estreñimiento: impactación, Administración de medicación rectal y Administración de medicación oral.

4. Riesgo de caídas r/c factores externos (bañera sin asidero o equipo antideslizante) y factores internos (debilidad, mala visión, falta de precauciones de seguridad)

El riesgo de caídas lo activaremos en pacientes de alto riesgo por problemas internos como se detallan, o bien, por la edad avanzada u otros problemas de salud ( desorientación, agitación, etc.).

Objetivos: La persona no sufrirá traumatismos durante su hospitalización

Intervenciones:

2690 Precaución contra las convulsiones

5606 Enseñanza individual

6650 Vigilancia

6486 Manejo ambiental: seguridad

6490 Prevención de caídas

7980 Informe de incidencias

De todas estas intervenciones el Informe de incidencias sólo hay que marcarlo en el momento en que se haya producido una caída y además cumplimentar dicho informe.

5. Riesgo de síndrome de desuso r/c alteración ligera del nivel de conciencia, dolor, etc.

Entendemos este diagnóstico como el conjunto de problemas que pueden surgir de la falta de movilidad o estímulo para cambiar de posición, levantarse al sillón o ir al WC por inapetencia, desánimo o aburrimiento ocasionado por una larga estancia hospitalaria o incluso sin causa concreta. Este desuso le llevará a pérdida de la masa muscular, enlentecimiento intestinal, edemas en miembros inferiores, etc.

Objetivos: La persona mantendrá la normalidad funcional de todos los sistemas corporales.

Intervenciones:

0180 Manejo de energía

0226 Terapia de ejercicio: control muscular

0840 Cambio de posición

1400 Manejo del dolor

2380 Manejo de la medicación

6482 Manejo ambiental: confort

6650 Vigilancia

Cabe resaltar la Vigilancia, por la que detectaremos este problema y actuaremos en consecuencia.

6. Riesgo/Deterioro de la integridad cutánea r/c factores externos (cizallamiento, humedad, accesos venosos, heridas quirúrgica, etc.)

Este problema es de riesgo o real según la escala de EMINA detallada en la valoración inicial del paciente.

Objetivos: La persona mantendrá/recuperará la integridad cutánea. (Subrayaremos en la gráfica mantendrá o recuperará según sea la situación del paciente).

Intervenciones:

0740 Cuidados del paciente encamado

0840 Cambio de posición

3520 Cuidados de UPP

3540 Prevención de UPP

3584 Cuidados de la piel: tratamiento tópico

3590 Vigilancia de la piel

6482 Manejo ambiental : confort

Del mismo modo, sólo señalaremos las intervenciones adecuadas al caso si es problema real o de riesgo.

7. Riesgo de soledad r/c deprivación afectiva, aislamiento físico, falta de contacto con personas, cosas percibidas como importantes.

Tendremos en cuenta este Riesgo de soledad cuando el paciente necesita aislamiento protector y manifiesta su preocupación por no estar entre los suyos, a veces  incluso, demandando la compañía de los profesionales.

Objetivos: La persona mantendrá el equilibrio entre la soledad y la interacción social.

Intervenciones:

5240 Asesoramiento

5270 Apoyo emocional

5340 Presencia

6650 Vigilancia

Con Asesoramiento, Apoyo emocional, Presencia y Vigilancia trataremos de disminuir eso sentimientos para conseguir el objetivo:

8. Riesgo de cansancio en el desempeño del rol de cuidador r/c falta de descanso y distracción del cuidador

Este problema puede ser de riesgo cuando detectamos que el cuidador principal no se turna con otros familiares, que no se mueve a penas del lado del paciente, pero aún no manifiesta cansancio. Si aparecen  nuevos signos por agotamiento activaremos este como problema real Cansancio en el desempeño del rol de cuidador.

Objetivos:

El  cuidador manifestará que se siente capacitado para afrontar la situación (si el diagnóstico es potencial).

El cuidador efectuará de manera competente las técnicas y habilidades necesarias para brindar los cuidados (si el problema es real).

Intervenciones:

5240 Asesoramiento

5440 Aumentar los sistemas de apoyo

7040 Apoyo al cuidador principal

7110 Fomento de la implicación familiar

7120 Movilización familiar

Son las mismas en los dos casos haciendo hincapié en aquellas que sean más adecuadas para la ocasión.

Los dos diagnósticos que vienen a continuación pueden causar confusión. Nos referimos como  Afrontamiento defensivo a aquel que “nombra una situación en que la persona expresa repetidamente una autoevaluación falsamente positiva basada en un patrón protector que la defiende de lo que ella percibe como amenazas subyacentes a su autoimagen positiva” (3). Por ejemplo, un paciente que tras recibir su diagnóstico de leucemia aguda e ingresa en planta y nos manifiesta:  “yo estoy bien, yo no necesito aislamiento”, “a mí me van a poner un tratamiento y en pocos días me voy a casa”.

Afrontamiento inefectivo es aquel que “nombra situaciones en que la persona es incapaz de llevar a cabo una apreciación válida de los agentes estresantes para elegir adecuadamente las respuestas habituales o para usar los recursos disponibles” (3). Por ejemplo, el paciente que manifiesta agresividad ante el enfermero que le ha realizado una cura y no reconoce que lo que le pasa es que está cansado de que la herida no cierre.

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