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Tercer año, número 8, julio 2004

ACTUALIDAD PROFESIONAL

Artículo de Revisión

Tromboangeitis obliterante 

 

A. ROLDÁN VALENZUELA, M. BARROSO VÁZQUEZ, M. GONZÁLEZ MORALES, J. PARRA VÁZQUEZ.

 Enfermeras. Unidad Vascular. Hospital General (HH. UU. "Virgen del Rocío". Sevilla)

     E-mail: aroldan@supercable.es

INTRODUCCIÓN

La tromboangeitis obliterante, también conocida como Enfermedad de Buerger, es una vasculopatía inflamatoria, no arteriosclerótica, oclusiva, segmentaria y recidivante que afecta a arterias y venas de mediano y pequeño tamaño de las extremidades y en raras ocasiones afecta a arterias viscerales. 

El primer caso se divulgó en Alemania en 1897; fue un articulo de Von Winiwarter sobre una forma extraña de endarteritis ligada a gangrena de los pies. Posteriormente Buerger en 1908, Brookline (Nueva York), la describió en 11 pacientes judios con miembros amputados, como una enfermedad en la cual los resultados patológicos característicos - inflamación y trombosis agudas de arterias y de venas – afectaban a las manos y los pies (pulsar sobre las imágenes para ampliarlas).

Lesiones isquémicas en paciente con E. de Buerger (The Johns Hopkins Vasculitis Center)

METODOLOGÍA

 

Con el objetivo de actualizar y revisar lo publicado sobre esta patología, se han revisado once artículos citados en Medline, utilizando los términos clave Buerger disease y Thrombo-angiitis obliterans.

 

RESULTADOS 

La tromboangeitis obliterante, afecta aproximadamente a 6 de cada 10.000 personas y casi siempre a hombres jóvenes con una edad comprendida entre los 20 y 40 años (95%), con antecedentes de tabaquismo severo. Aunque la enfermedad de Buerger es más común en los varones (3:1), la incidencia aumenta entre la mujeres.

En los E.E.U.U, el predominio de la enfermedad de Buerger ha disminuido en la última decada, en parte porque el hábito de fumar ha disminuido, pero también porque los criterios de diagnóstico han llegado a ser más rigurosos. En 1947, el predominio de la enfermedad en los Estados Unidos era 104 casos por 100.000 pacientes. Más recientemente se ha estimado en 12,6-20 casos por 100.000 pacientes.

La enfermedad de Buerger es muy común en Oriente, en  Asia suroriental, en la India (es quizás la más común entre los naturales de Bangladesh, hasta un 63% de afectados, que fuman un tipo específico de cigarrillos, hecho en casa del tabaco crudo, llamado bidi) y en Oriente Medio, pero parece ser rara entre Africano-Americanos.

Ha sido una enfermedad controvertida a lo largo de la historia, pero actualmente se acepta que es la segunda causa de arteriopatía periférica crónica, con una frecuencia del 1 al 3 %.
Su etiología es desconocida; la estrecha relación entre esta enfermedad y el consumo de tabaco está ampliamente aceptada, pero se ignora el mecanismo mediante el cual el tabaco influye en su aparición. Es dudosa la intervención de factores inmunológicos, pero no se pueden tampoco descartar. Posiblemente existan factores genéticos que favorecen su desarrollo.

Algunos enfermos presentan un estado de hipercoagulabilidad sanguínea y/o anormalidades en la viscosidad sanguínea que predisponen a los fenómenos trombóticos de esta enfermedad. Lo primario es la trombosis presentando una intensa respuesta inflamatoria en el interior del trombo y con frecuencia se observa una vasculitis de los vasa vasorum (vasos que irrigan y nutren a los propios vasos sanguíneos) de la pared de los vasos sanguíneos.

Mas recientemente, se ha descrito la presencia casi constante de anticuerpos antielastina, a títulos muy altos durante la fase aguda y no tan altos en las fases de remisión como es habitual en enfermedades de tipo autoinmune, su presencia es más frecuente en pacientes con determinados tipos de HLA (HLA -B5 y HLA-A9).

La forma de presentación es variable, pudiendo aparecer de forma aguda o bien con un inicio insidioso y progresivo. Los síntomas se deben a la oclusión arterial que empieza distalmente en las extremidades y va progresando en dirección proximal.

La claudicación del pie es característica, mientras que en miembros superiores es menos frecuente. Cuando la isquemia se va haciendo más importante el dolor aparece ya en reposo y no sólo con el ejercicio. Los trastornos tróficos son la manifestación inicial en un 30-35% de los casos y aparecen sobre todo en los dedos de los pies y manos.

Pueden ser úlceras muy dolorosas y que en el mejor de los casos curan con un defecto estético y/o funcional o evolucionan hacia la necrosis y la consiguiente amputación de una parte de ese miembro.

A menudo se palpan pulsos distales débiles (radial, pedios), aunque suelen estar ausentes, sin embargo estan presentes los pulsos proximales (braquial, popliteos).

No son raros los edemas y el fenómeno Raynaud asociado. Casi la mitad de los pacientes presentan tromboflebitis superficiales migratoria en algún momento de la enfermedad o incluso preceden a la clínica propia de la misma, sin embargo es infrecuente la trombosis venosa profunda. 

El diagnóstico, se basa en criterios clínicos, angiográficos e histológicos. La angiografía muestra estenosis y oclusiones segmentarias bilaterales y múltiples en vasos del sistema vascular periférico con normalidad de los vasos proximales. Tienen aspecto de sacacorchos. Hay ausencia de calcificaciones, lesiones ateromatosas  y ausencia de afectación aórtica. Todo ello la diferencia de otras vasculitis.

Imagen izq Angiografia normal, derecha con signos de Buerger. (The Johns Hopkins Vasculitis Center)

La histología es muy específica en los estadios agudos y poco específica en los crónicos. La proliferación de células y de la infiltración endotelial de la capa íntima con linfocitos aparece en la lesión aguda, pero la capa elástica interna está intacta. El trombo se organiza recanalizándose más adelante. Las capas medias y adventicia se pueden infiltrar con fibroblastos. Por tanto, condición indispensable: isquemia distal de una extremidad (superior o inferior) en un individuo de aproximadamente 40 años. 

Criterios mayores: tabaquismo importante. Tromboflebitis superficial migratoria (inflamación de venas superficiales) o recidivante. Ausencia de lesiones ateromatosas en la arteriografía.

Criterios menores: Sexo masculino. Fenómeno de Raynaud. Ausencia de hipertensión arterial, diabetes y dislipemia. Ausencia de trastornos embolígenos, colagenosis y hemofilia.

El diagnóstico se establece si existen tres criterios mayores ó 2 mayores más 2 menores. El diagnóstico será probable si existen dos criterios mayores ó 1 mayor y 2 menores. El diagnóstico es posible si existen 1 criterio mayor ó 2 menores.

El pronóstico funcional es malo ya que con frecuencia es necesaria la amputación. En cuanto al pronóstico vital, éste es excelente.El pronóstico es peor en los pacientes que siguen fumando y mejora en los pacientes que abandonan el hábito del tabaco. La supresión total y definitiva del tabaco es en realidad la única medida efectiva.

El tratamiento médico con anticoagulantes, vasodilatadores, antiagregantes, antiinflamatorios, etc., no ofrecen un beneficio constante. Sólo en caso de oclusión arterial aguda puede ayudar el uso de fármacos trombolíticos. Sí es útil, sin embargo, el uso de analgésicos para el dolor, antibióticos en caso de úlceras infectadas y tratamiento de las tromboflebitis superficiales que aparezcan. 

La Prostaglandina E1 (PGE 1) ha demostrado su eficacia en situaciones de isquemia crítica de extremidades inferiores en pacientes con arteriopatía oclusiva periférica (AOP). También se está utilizando en casos graves de otras enfermedades con afectación vascular: esclerodermia, ergotismo, síndrome de Raynaud o enfermedad de Buerger, y como tratamiento coadyuvante de la cirugía y el intervencionismo vascular. Su administración es endovenosa y durante al menos tres semanas.

En cuanto a la cirugía tenemos dos situaciones, por un lado la cirugía de revascularización que en general no es practicable debido al pequeño tamaño de los vasos afectados, o la simpatectomía que se realiza sólo en casos evolutivos, con dolores insoportables, con isquemia grave y que no mejoran con otros tratamientos. 

CONCLUSIONES 

La tromboangeitis obliterante o Enfermedad de Buerger sigue siendo una enfermedad de etiología poco conocida, aunque asociada al cosumo excesivo de tabaco, que aparece predominantemente en varones jovenes de 20 a 40 años. 

Caracterizada por la inflamación y trombosis de los vasos distales de manos y pies, que provoca necrosis muy dolorosas precisando en general amputaciones progresivas.

La arteriografia y la biopsia constituyen las mejores herramientas diagnósticas.

El abandono del habito tabaquico es hoy por por hoy la mejor terapeutica, aunque el uso de las prostaglandinas ha supuesto una gran novedad en el tratamiento de esta patología.

BIBLIOGRAFÍA

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