Intoxicaciones (II): intoxicaciones más frecuentes y tratamiento (Continuación) 

ANTONIO CORREA RUIZ, MIGUEL CABEZA REINA, JUAN JORGE ZAYAS CÓRDOBA, LUIS SILVA GARCÍA.

 

INTOXICACIÓN POR PSICOFÁRMACOS

Antidepresivos cíclicos

Son un conjunto de fármacos empleados fundamentalmente en el tratamiento de la depresión. Los más usados son probablemente los tricíclicos (imipramida, amitriptilina, trimipramida, doxepína, nortriptilina…), aunque existen también en el mercado los tetracíclicos (maprotilina, mianserina…), los bicíclicos o de segunda generación (zimeldina, viloxacina…) y los de más reciente introducción denominados de tercera generación (fluoxetina, zimelidina…).

Son fármacos muy difundidos, por lo que es  frecuente encontrar intoxicaciones producidas por alguno de ellos, especialmente en los intentos de autolisis. Las manifestaciones clínicas que produce la intoxicación por antidepresivos cíclicos, deriva de sus propiedades anticolinérgicas.

Por encima de las dosis tóxicas (15mg/kg) aparecera midriasis, sequedad de mucosas, taquicardia, extreñimiento, retención urinaria, visión borrosa, etc. Dosis más elevadas (30mg/kg) pueden producir disartria, hiperrreflexia, depresión respiratoria, convulsiones e hipotensión.

Hay que tener especial precaución con la depresión del sistema nervioso central y con las arritmias que provoca, sobre todo teniendo en cuenta que la cardiotoxicidad del fármaco, no se relaciona con los niveles plasmáticos. La mejor medida de la gravedad de la intoxicación nos la da la duración del complejo QRS (QRS de una duración superior a 0,10 seg. se relacionan con un aumento de las arritmias y las convulsiones).

La máxima toxicidad y el mayor índice de mortalidad se da en las primeras 24 horas, pero se han descrito arritmias hasta días posteriores a la ingesta.

Tratamiento :

Lavado gástrico incluso hasta pasadas 12 horas de la ingesta.

Administración de carbón activado.

Monitorización cardiaca, vigilancia de las posibles arritmias y tratamiento según el tipo.

Administración de bicarbonato sodico.

Control de la hipotensión.

El resto del tratamiento será sintomático, no siendo eficaces ni la diuresis

forzada ni la hemodiálisis. 

Inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO)

Los inhibidores de la monoaminooxidasa se emplean en depresiones que no responden al tratamiento con los antidepresivos cíclicos y también en algunos tipos de neurosis y situaciones de estrés.

La clínica de la intoxicación aparece tras un periodo de latencia de 6 a 12 horas y es característicamente adrenérgica, evidenciándose midriasis, sudoración, taquicardia, taquipnea, eritemas facial, agitación, alucinaciones, temblores, nistagmo y convulsiones, que en casos graves puede complicarse con hipertensión, bradicardia y parada cardiorespiratoria.

El tratamiento es sintomático, debiendo comenzar por lavado gástrico y administración de carbón activado.

Benzodiacepinas

Son fármacos hipnótico sedantes que se emplean sobre todo en el tratamiento del insomnio, la ansiedad, las rigideces musculares y en anestesiología. Hay benzodiacepinas de acción corta entre 2 y 4 horas (midazolan, tiazolan, alprazolan), de acción intermedia entre 5 y 10 horas (funitracepan, oxacepan y nitracepan) y de acción prolongada que actúan durante más de 12 horas (cloracepato, diacepan, clordiacepóxido).

Su aplicación clínica es permanente y entre los innumerables preparados farmacológicos que contienen benzodiacepinas, podemos mencionar a modo de ejemplo: Tranxilium®, Valium®, Orfidal®, Nansius®, Noctamid®, Idalprem® …

La intoxicación se caracteriza por alteración del nivel de conciencia y depresión del SNC que puede verse potenciado por la utilización conjunta con barbitúrico, alcohol u otros antidepresivos. Puede manifestarse por somnolencia, disartria, apatía, diplopia, trastornos del movimiento, nistagmo, hipotensión y en ocasiones coma.

El tratamiento consiste en  las medidas generales para evitar la absorción del fármaco (lavado gástrico y carbón activado) y la administración intravenosa del antagonista específico de las benzodiacepinas que es el flumazenil (Anexate®). El resto del tratamiento es sintomático.

Barbitúricos

Al igual que las benzodiacepinas, son fármacos hipnótico sedantes. (fenobarbital, tiopental, pentobarbital…). Están cayendo rápidamente en desuso debido a la fuerte depresión respiratoria que producen y a los problemas de dependencia que generan.

La clínica de su intoxicación es muy similar a la de las benzodiacepinas, siendo el mayor peligro la depresión que producen del centro respiratorio. Son frecuentes la hipotérmia y complicaciones como el edema de pulmón no cardiogénico. El tratamiento es sintomático y basado en las medidas generales que eviten su absorción,  no existiendo tratamiento específico. En los casos graves está indicada la diuresis forzada alcalina o la hemodiálisis.

Litio

Es un mineral empleado en el tratamiento de las psicosis maníaco-depresivas. La intoxicación se suele producir por la proximidad entre los niveles terapéutico (0,7 –1,3 mEq/l) y los niveles de toxicidad (por encima de 1,5 mEq/l).

La clínica de la intoxicación se manifiesta por: nauseas, vómitos, diarrea, ataxia, disartria, depresión del nivel de conciencia que en ocasiones lleva al coma, convulsiones, poliuria que puede inducir una hipopotasemia que detectaremos en el EKG e hiponatremia. El tratamiento consiste en el vaciado gástrico, no siendo efectivo en este caso el carbón activado. Reposición de líquidos y electrolitos y en casos graves, hemodiálisis. 

Hidrato de cloral

Es un hipnótico sedante con acción similar a las benzodiacepinas y los barbitúricos. Su intoxicación cursa con nauseas, vómitos  y disminución progresiva del nivel de conciencia que puede desembocar en coma y depresión del centro respiratorio.

La complicación más grave son las arritmias que habrá que tratar dependiendo del tipo. No existe antagonista específico, por lo que el tratamiento es sintomático, comenzando por las medidas generales que eviten su absorción y recurriendo en casos graves a la hemodiálisis. 

Neurolépticos

Se emplean en el tratamiento de las psicosis. Son conocidos como tranquilizantes mayores y provocan en el paciente una fuerte sedación, tranquilidad psicomotora e indiferencia afectiva y al medio que les rodea. Los grupos de neurolépticos más usados son: fenotiacidas, butiferonas, tioxantenos, dibenzoxacepinas y benzamidas.

Las manifestaciones clínicas tras la intoxicación se caracterizan por: sopor que raramente evoluciona hasta el coma, perdida de reflejos, hipotérmia, hipotensión, transtornos motores. La complicación más grave son las arritmias.

El tratamiento es sintomático con lavado gástrico y carbón activado, debiendo prestar especial atención a las arritmias. La diuresis forzada y la hemodiálisis son en este caso ineficaces.

INTOXICACIÓN POR PRODUCTOS INDUSTRIALES Y AGRÍCOLAS

Hidrocarburos

Los hidrocarburos, ya sean halogenados, alifáticos o aromáticos, producen depresión del SNC. Los más significativos son los gases naturales (etano y metano), los gases embotellados (propano y butano), la gasolina y el queroxeno (compuestos por diferentes tipos de hidrocarburos), el tetracloruro de carbono, cloruro de metileno, cloroformo, benceno, tolueno y xileno.

Son de  utilización habitual en domicilios y sobre todo en la industria como: disolventes, quitamanchas, colas, barnices, lacas, pinturas, barnices, combustibles, etc. Tras la intoxicación, producida por ingestión o inhalación, aparece un cuadro de vértigos, euforia, ataxia, alucinaciones, que continuará con somnolencia, convulsiones y coma. 

Especialmente los hidrocarburos halogenados, entre los que destaca el tetracloruro de carbono, tienen capacidad nefrotóxica, hepatotóxica y cardiotóxica pudiendo inducir arritmias de gravedad.

El tratamiento es sintomático cuidando las medidas de soporte vital. En el caso del tetracloruro de carbono puede emplearse N-acetilcisteina (Fluimucil®), para prevenir las complicaciones hepatorrenales.  

Etilenglicol

El etilenglicol se emplea en pinturas, betunes, detergentes, disolventes y anticongelante de los automóviles. Las intoxicaciones, que normalmente se producen por ingestión del producto, pueden llegar a ser muy graves.

La clínica evoluciona en tres etapas:

A las pocas horas de la ingestión, aparecen nauseas, vómitos, ataxia, disartria, nistagmo, crisis convulsivas y disminución del nivel de conciencia.

Aproximadamente a las 24 horas se evidencian síntomas cardiorespiratorios.

En la última etapa aparece acidosis metabólica, insuficiencia renal, hiperpotasemia.

El tratamiento consistirá en la administración de bicarbonato sódico, para tratar

de compensar la acidosis, y etanol, para inhibir el metabolismo del etilenglicol. Se continua con el tratamiento de los síntomas, recurriendo en casos extremos a la hemodiálisis.

Anilinas

Presente en muchas pinturas, tintas de imprenta bolígrafos y plumas y en los tintes para la ropa. La anilina puede producir metehemoglobina, que a diferencia de la hemoglobina, es incapaz de transportar oxigeno, con la consecuencia inmediata de hipoxia tisular, más o menos grave dependiendo del grado de intoxicación.

La clínica se caracteriza por cianosis, cefaleas, vértigo, taquicardia y taquipnea. En los casos más graves se produce hipotensión, arritmias, acidosis metabólicas, convulsiones y coma. El tratamiento es sintomático, empleándose el azul de metileno para contrarrestar los efectos de la anilina. 

Organofosforados

Insecticidas derivados del ácido fosfórico. Son de uso frecuente en agricultura y en el ámbito doméstico, en el intento por controlar las plagas de insectos dañinos al hombre.

La intoxicación se puede producir por ingestión, inhalación e incluso por absorción percutánea.

El compuesto actúa inhibiendo la acetílcolinesterasa, lo que provoca la acumulación del neurotrasmisor acetílcolina en las terminaciones nerviosas y la hiperestimulación y posterior interrupción del estímulo colinérgico, tanto en los receptores muscarínicos como en los nicotínicos.

La clínica de la intoxicación se caracteriza por la hiperestimulación colinérgica que se produce, con pequeñas particularidades dependiendo del tipo de producto, la vía de entrada y la dosis absorbida.

Manifestaciones muscarínicas: nauseas, vómitos, dolor abdominal, sudoración, lagrimeo, miosis, broncorrea, hipotensión, incontinencia urinaria y fecal, bradicardias.

Manifestaciones nicotínicas: palidez, ansiedad, cefaleas, confusión, vértigos, debilidad muscular, calambres, parálisis (que puede afectar a los músculos intercostales provocando hipoventilación), temblor, ataxia, disartria.

El cuadro puede evolucionar con convulsiones, coma y arritmias severas que pueden desembocar en la parada cardiorespiratoria.

Tratamiento:

En primer hay que proceder tratando de disminuir al máximo la dosis de  absorbida del insecticida. Si la intoxicación se ha producido por vía oral, procederemos a realizar lavado gástrico, administrando seguidamente carbón activado. Puede ser de utilidad el uso de enemas de limpieza. Si la intoxicación se ha producido por vía percutanea, despojaremos al paciente de las ropas contaminadas para, seguidamente lavar enérgicamente toda la piel con agua, jabón y etanol.

El tratamiento específico consiste en la administración de atropina y una de las dos oximas reactivadoras de la colinesterasa que existen en el mercado, pralidoxima (Contrathión®) u obidoxima (Toxogonin®). 

Organoclorados

Son insecticidas de uso común en agricultura que pueden producir intoxicación en el ser humano por ingestión, inhalación y en muy raras ocasiones por vía percutánea. A este grupo pertenecía el DDT, utilizado de forma masiva en España durante años y cuyo uso esta actualmente prohibido por su alta toxicidad (dosis letal 400mg /kg peso).

La intoxicación provoca un cuadro clínico, que se manifiesta aproximadamente a la hora de entrar en contacto con el producto, y se caracteriza por: parestesias, cefaleas, confusión, vértigos, nauseas, vómitos, hiperexcitabilidad, disminución del nivel de conciencia, convulsiones y coma.

Las complicaciones más graves que suelen aparecer se derivan de la estimulación del SNC y del aumento de la excitabilidad cardiaca que provocan algunos de estos compuestos.

Tratamiento:

Comienza por las medidas generales de descontaminación, al objeto de disminuir en lo posible la absorción del producto, retirada de ropa, lavado de piel, lavado gástrico, carbón activado.

Las medidas específicas contemplan la administración de diacepan para producir sedación del SNC. El resto del tratamiento es sintomático. 

Carbamatos

Son insecticidas que al igual que los organofosforados inhiben la acetilcolinesterasa, pero a diferencia de ellos, tienen una acción más corta y menos tóxica.

El cuadro clínico que produce la intoxicación es muy similar al descrito en el caso de los insecticidas organoforforados, pero de menor intensidad y duración. El tratamiento en cuanto a medidas generales es también muy similar, con la particularidad de que en el tratamiento específico,  no se emplean las oximas.

Paraquat

Es un herbicida de uso extendido que se emplea en agricultura en la destrucción de las plantas perjudiciales. Puede ser letal por encima de los 3 g. La practica totalidad de las intoxicaciones se producen por la ingesta de cualquiera de los muchos herbicidas comercializados que contienen este producto.

El paraquat es un álcali y a sus propiedades tóxicas hay que añadir su capacidad corrosiva que suele generar lesiones cáusticas en la mucosa de la boca, el esófago y el estomago. La intoxicación produce una clínica que comienza por nauseas, vómitos y diarreas,  junto con fuerte irritación en la mucosa bucal evidenciandose en algunos casos pequeñas ulceraciones incluso hasta la mucosa esofágica y gástrica.

La evolución, que puede durar varios días, puede complicarse con shock hipovolémico y cardiogénico, edema de pulmón y necrosis hepática y tubular. Siendo el desenlace fatal en gran número de casos.

Tratamiento:

Al igual que con los insecticidas, hay que comenzar por tratar de disminuir al máximo la absorción del producto, teniendo presente su carácter corrosivo. Emplearemos las siguientes medidas:

Retirar la ropa contaminada y lavar la piel.

Lavado de mucosas con irrigaciones abundantes.

Lavado gástrico (a pesar de ser una sustancia cáustica).

Administración de tierra de Fuller o en su defecto carbón activado.

Administración de purgante o enema de  limpieza.

El resto del tratamiento es sintomático, no existiendo en la actualidad ningún

antídoto. La oxigenoterapia, que de presentarse complicaciones respiratoria tendremos que emplear antes o después, conviene retrasarla lo más posible al evidenciarse una relación directa entre las concentraciones de oxigeno y la toxicidad del paraquat sobre el tejido pulmonar. Se recomienda la administración de dexametasona (Fortecortin®, Decadram®) y el aumento de la eliminación mediante diuresis forzada y hemodiálisis.  

Intoxicaciones (II): intoxicaciones más frecuentes y tratamiento (Continuación) 

ANTONIO CORREA RUIZ, MIGUEL CABEZA REINA, JUAN JORGE ZAYAS CÓRDOBA, LUIS SILVA GARCÍA.

 

Arsénico

El arsénico es utilizado en agricultura como plaguicida, rodenticida e insecticida y en la industria como conservante y colorante. La sintomatología que provoca la intoxicación, comienza por cefaleas, nauseas, vómitos, dolores abdominales, diarreas coleriformes, quemazón en vías digestivas altas, calambres musculares.

El cuadro puede complicarse con afectación renal, hepática y pancreática. Las propiedades cardiotóxicas y vasodilatadoras del arsénico pueden provocar en poco tiempo un shock hipovolémico y cardiogénico que produzca la muerte del enfermo en pocas horas.

El tratamiento comienza con lavado gástrico y administración de carbón activado, para inmediatamente administrar el antídoto específico que es el dimercaprol o BAL (Sulfactin Homburg®). El resto del tratamiento dependerá de la sintomatología. 

Cianuro

Se utiliza en la industria, en el limpiado y refinado de metales (plata) y en la síntesis de caucho. En agricultura, se emplea en la elaboración de algunos fumigantes. La intoxicación se produce normalmente, por la inhalación del cianuro en cualquiera de sus formas gaseosas, que, sin lesionar el tejido pulmonar ni las vías respiratorias altas, provoca hipoxia tisular que no se refleja en cianosis periférica.

La sintomatología comienza con cefaleas, ansiedad, debilidad muscular, disnea, taquicardias, taquipnea, alteración del nivel de conciencia. Pudiendo evolucionar rápidamente hacia una severa acidosis metabólica, arritmias y alteraciones hemodinámicas. Es característico el olor a almendras amargas del aliento del intoxicado.

El tratamiento consiste en la pronta instauración de soporte ventilatorio, con oxigeno al 100% y en la administración del antídoto específico. Entre los antídotos se encuentran: EDTA-dicobalto (Kelocyanor®), Hidroxicobalamina, Nitrito de amilo por vía inhalatoria (Nitrito de amilo®), Nitrito sódico y Tiosulfato sódico (Tiosulfato sódico 25%®).           

Antivitaminas K

Algunos productos, empleados especialmente en agricultura como rodenticidas, se comportan como verdaderas antivitaminas k, al unirse al mismo receptor de los hepatocitos que ella, desplazándola y provocando la inhibición de la síntesis de todos los factores de la coagulación (II, VII, IX, X) que dependen de esta vitamina.        

Las intoxicaciones producen un cuadro de nauseas y vómitos. Tras un periodo de 24-48 horas aparecerán, debido a la alteración de los factores de la coagulación, todo tipo de manifestaciones hemorrágicas en forma de petequias, epistaxis, hematuria, melenas, hematemesis…con el riesgo de producirse hemorragias internas que puedan, en un primer momento, pasar desapercibidas.

El tratamiento consiste en las medidas generales que eviten la absorción del producto, lavado gástrico y administración de carbón activado. La gravedad del cuadro vendrá determinada por la alteración del tiempo de protombina, pudiendo realizarse como tratamiento específico  la administración de fitomenadiona (Konakion®) y la transfusión de plasma fresco.

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