Intoxicaciones (II): intoxicaciones más frecuentes y tratamiento (Continuación) 

ANTONIO CORREA RUIZ, MIGUEL CABEZA REINA, JUAN JORGE ZAYAS CÓRDOBA, LUIS SILVA GARCÍA.

 

INTOXICACIÓN POR PRODUCTOS DE USO DOMÉSTICO 

Monóxido de carbono (CO).

Es un gas muy tóxico, incoloro, inodoro, de menor densidad que el aire y que al respirarlo no provoca irritación de las vías aéreas. Estas características provocan que la intoxicación se produzca de manera silente no detectándose más que en sus efectos.

Principalmente se encuentra en:

Combustión incompleta de leña, carbón, gas ciudad, estufas, calentadores, hornos que consuman butano, gas natural o propano (que no contiene CO) y se encuentren en lugares pequeños y sin aireación, o tengan defectos de instalación o en sus quemadores.

Incendios.

Escapes de vehículos de motor.

Humo de tabaco.

El resultado de la intoxicación es la hipoxia tisular al combinarse el CO

respirado con la hemoglobina, quedando desplazado el oxigeno. La hemoglobina tiene una afinidad de más de 200 veces superior por el CO que por el oxigeno. El resultado de esta combinación es la Carboxihemoglobina , que es además mucho más estable que la Oxihemoglobina.

La clínica comienza por nauseas, vómitos, vértigos, cefaleas, trastornos visuales y auditivos, confusión , irritabilidad, debilidad muscular, disminución del nivel de conciencia. Si el cuadro se agrava puede aparecer acidosis metabólica, hipertonía, hiperreflexia, Babinski positivo,  convulsiones y coma.

El que tradicionalmente se describiera, como color rojo cereza de piel y mucosas, se observa en muy raras ocasiones. Las complicaciones más frecuentes son el edema de pulmón, miocardiopatias, insuficiencia renal y tardíamente si el enfermo se recupera, afectaciones neurológicas.

El tratamiento consiste básicamente en la administración de oxígeno al 100% (si es necesario en cámara hiperbárica). El resto del tratamiento será sintomático. 

Cáusticos

Es una de las intoxicaciones más frecuentes, dado la variedad de productos cáusticos de uso habitual en el hogar. Entre los cáusticos de composición ácida podemos destacar: clorhídrico, sulfúrico, nítrico, etc., presentes en quitagrasas, limpiadores de wc, agua fuerte, desincrustadores. Entre los cáusticos de composición alcalina encontramos: hipoclorito sódico, hidróxido sódico, potásico y amónico, etc., presentes en lejías, amoniaco, blanqueadores de ropa, detergentes, sosa.

Es frecuente que se produzca de forma accidental en niños y de forma voluntaria en los intentos de autolisis siendo en estos casos más grave al ser mayor la  cantidad de cáustico ingerido.

La ingestión de cáusticos causa lesiones en la cavidad oral y el tracto digestivo alto, que comienzan con dolor urente en región orofaríngea, área retroesternal y epigástrio. La clínica inicial se completa con nauseas, vómitos, odinofagia, disfagia, sialorrea, y fonación dolorosa.

En los casos graves podemos encontrar: hematemesis, disnea, confusión, shock hipovolémico y parada cardiorespiratoria. Las principales complicaciones que pueden producirse son: perforación (que requiere de inmediata intervención quirúrgica), mediastinitis, edema agudo de pulmón, broncoespasmos, insuficiencia renal aguda, hemorragia digestiva, neumotorax, distress respiratorio…

Tratamientos:

Están contraindicados los neutralizantes, adsorbentes, la colocación de sonda nasogástrica y la inducción del vómito.

En los primeros minutos de la ingesta puede administrarse leche, agua albuminosa o simplemente agua fría en pequeñas cantidades.

La gravedad de cada caso vendrá definitivamente determinada tras la exploración endoscópica. El tratamiento es sintomático,  debiendo recurrir con frecuencia a soporte respiratorio e intervención quirúrgica.

 Pegamentos, colas.

La práctica totalidad de los pegamentos y colas son  compuestos hidrocarbonados (ver intoxicacón por hidrocarburos). Actúan como depresores del SNC, produciendo sintomatología digestiva o respiratoria dependiendo de la vía de administración.

El tratamiento es sintomático. 

Aguarrás

El aguarrás, la esencia de trementina y otros disolventes similares tienen una toxicidad relativamente moderada. La intoxicación cursa con una clínica de nauseas, vómitos, irritación de mucosas, tos, disnea.

Si la ingesta ha sido grande, puede aparecer un cuadro de afectación del SNC (similar al etilismo), neumonitis, edema pulmonar, convulsiones.

En el tratamiento es importante recordar que está contraindicado el lavado gástrico y la administración de carbón activado. El tratamiento es básicamente sintomático. 

Metanol

El alcohol metílico (metanol) forma parte de numerosos compuestos como limpiacristales, alcohol de quemar, algunos alcoholes de consumo fabricados de forma fraudulenta, pinturas, disolventes y barnices…

Es una intoxicación grave (dosis letal 50 ml) que cursa con un cuadro de afectación SNC (parecida a la del etanol), nauseas, vómitos, cefaleas, sudoración, pupilas midrióticas arreactivas, afectaciones visuales desde visión borrosa hasta ceguera, convulsiones. La complicación más grave es la acidosis metabólica producida por uno de sus metabolítos, el acido fórmico.

Tratamiento:

Se basa en la administración de etanol, con mayor afinidad por la alcohol deshidrogenasa que el metanol, con lo que conseguiremos retardar el metabolismo de este último, forzando su eliminación.

Hemodialisis. Realizada de forma precoz.

Corrección de la acidosis metabólica.

El resto del tratamiento es sintomático. 

Toxina botulínica

Es una de las cinco toxinas del Clostridium botulinum que puede ser ingerida por el hombre a través de alimentos en conservas y embutidos contaminados, dando lugar a una intoxicación de gravedad.

La toxina botulínica inhibe la liberación de acetilcolina, anulando el estímulo colinérgico. La muerte en los intoxicados sobreviene por parálisis de la musculatura respiratoria.

La sintomatología es digestiva, nauseas, vómitos, dolor abdominal. Siendo característica las afectaciones visuales, diplopía, estrabismo, pupilas midriáticas arreactivas y la afectación de los pares craneales IX (glosofaríngeo), X (vago) y XII (hipogloso).

El tratamiento especifico consiste en la administración de suero antibotulínico (Suero antibotulínico A+B+R®).

OTRAS INTOXICACIONES 

Anticolinérgicos

Las compuestos anticolinérgicos son aquellos  que inhiben la transmisión nerviosa a nivel colinérgico (parasimpático).

Como fármacos están ampliamente comercializados en forma de antidiarreicos, antiparkinsonianos, antihistamínicos, antidepresivos,  midriáticos. Encontrándose también en el mundo vegetal como atropa belladona (atropina) o datura stramonium (escopolamina).

Los efectos de la intoxicación son los característicamente anticolinérgicos: midriasis arreactiva, visión borrosa, extreñimiento, retención urinaria, agitación, taquiarritmias, depresión respiratoria. En casos graves podemos encontrar crisis convulsivas, delirios, alucinaciones y coma.

El tratamiento específico se realiza con los dos antídotos existentes en el mercado: neostigmina (Prostigmine®) y fisostigmina (Anticholium®). El resto del tratamiento es sintomático.           

Digitálicos

Son glucósidos cardiotónicos que incrementan la fuerza de contracción cardiaca y disminuyen la frecuencia. A nivel sistémico, aumentan las resistencias periféricas y la diuresis. El más característico ejemplo de digitálico es la digoxina (Digoxina®).

La intoxicaciones, se suelen producir por el estrecho margen entre los niveles terapéuticos (0,5-2,5 ng/mL) y los niveles tóxicos (3ng/mL). Cursan con una clínica de nauseas, vómitos, anorexia, agitación, visión borrosa, alucinaciones, fotofóbia, escotoma, visión en verde o amarillo hipopotasemia y diversos tipos de arritmias.

Entre las arritmias más frecuentes podemos encontrar bloqueos sinoauriculares, bloqueos auriculoventriculares, arritmias supraventriculares, extraistoles y taquicardias ventriculares, etc. El tratamiento especifico consiste en la administración de anticuerpos antidigital (Digitalis Antidot BM®), que suele reservarse para los casos de gravedad. De forma genérica se realiza vaciado gástrico y administración de carbón activado, prestando especial importancia a la aparición de arritmias que trataremos según el tipo y a la corrección de la hipopotasemia si apareciese. El resto del tratamiento es sintomático.           

Bloqueantes Beta

Los beta bloqueantes, desplazan competitivamente a las catecolaminas de la postsinapsis, inhibiendo o disminuyendo su acción. Su intoxicación provoca una clínica caracterizada por bradicardia, hipotensión, shock, tendencia al broncoespasmo, hiperpotasemia, convulsiones.

El tratamiento es sintomático, comenzando con las medidas generales de lavado gástrico y administración de carbón activado y prestando especial cuidado a lahipotensión y las arritmias. 

Mercurio

La intoxicación puede producirse partiendo del  mercurio contenido en térmómetros, esfingomanómetros, amalgamas empleadas en odontoestomatología, algunos antisépticos. Es especialmente tóxico en alguna de sus presentaciones,  por inhalación o por vía digestiva.

Por vía oral provoca gastroenteritis hemorrágica e insuficiencia renal. Solo se absorbe en forma de cloruro mercúrico. El mercurio contenido en los termómetros no produce sintomatología alguna, pues prácticamente no se absorbe. Por inhalación puede provocar neumonitis.

El tratamiento específico consiste en la administración de dimercaprol o BAL (Sulfactin Homburg®). El resto es tratamiento sintomático. 

Metahemoglobinizantes

Este tipo de sustancias impiden la formación de Oxihemoglobina al combinarse con la hemoglobina desplazando al oxigeno, viéndose afectado el transporte de este.  Entre las muchas sustancias con carácter metahemoglobinizante, se encuentran el nitrito de sodio, nitrito de amilo, naftalina, nitrato potásico, clorato sódico, anilinas, sulfamidas… empleados en  productos como insecticidas o colorantes.

El cuadro clínico de la intoxicación se caracteriza por la presencia de la denominada “cianosis chocolate” (a diferencia de cianosis habitual con tintes azulados), que presenta una gasometría arterial con una PO2 normal, dado que el problema no es la ausencia de oxigeno sino la imposibilidad de este para combinarse con la hemoglobina.

El tratamiento específico consiste en la administración de azul de metileno al 1%, que transformará la metahemoglobina en hemoglobina. El resto del tratamiento es sintomático, pudiendo en casos de gravedad, recurrirse a la hemodiálisis. 

Setas

La intoxicación por setas se suele producir al ingerir el hongo, que ha sido equivocadamente recolectado.

Podemos dividir la gran variedad de setas tóxicas que se encuentran en la geografía española por el tiempo, que tras su ingestión, tarda en aparecer la sintomatología.

En el primer grupo están las menos tóxicas que presentan síntomas de forma precoz. Aproximadamente entre 1 y 4 horas.

En el segundo grupo están las más letales con un periodo de incubación más largo, que comienzan a dar sintomatología pasadas las 10-12 horas de la ingesta. El 90% de este tipo de intoxicaciones se debe a la  Amanita phalloides.

La clínica que presenta la ingestión de Amanita phalloides comienza tras la incubación, por los signos  digestivos característicos de una intensa gastroenteritis : diarrea acuosa, nauseas, vómitos intensos, dolor abdominal. La abundante perdida de líquidos puede condicionar  deshidratación, hipopotasemia, oliguria, hipovolemia y acidosis metabólica .

La intoxicación puede presentar una aparente mejoría, para a partir de las 48 horas, mostrar un empeoramiento general con insuficiencia renal aguda e insuficiencia hepática por necrosis, que en un gran porcentaje de casos acaba con la vida del enfermo.

El tratamiento general, incluye además del control de la deshidratación y los trastornos hidroelectrolítico, la administración de carbón activado y el lavado gástrico. El tratamiento específico consiste en la administración de ácido tióctico (Thioctacid®,  Gameval®). 

Mordedura de víbora

La  variedades que se encuentran es España son la Vípera aspid (pirineos, cordillera cantábrica y zona oriental), la Vípera berus (noroeste peninsular) y la Vípera latasti (zona central y sur de la Península). Las tres son de parecida toxicidad e igual tratamiento. La picadura, que solo inocula veneno la mitad de las veces, se suele producir entre marzo y octubre, dado que el resto del tiempo el animal hiberna.

La clínica es normalmente local, con edema que progresa hacia la raíz de la extremidad y solo en casos graves evoluciona hacia la necrosis. Produce una lesión característica en forma de dos pinchazos, separados por entre si por un centímetro, en el origen de una zona dolorosa, hipersensible que puede provocar hasta la impotencia funcional del miembro afectado. Son raras las manifestaciones sistémicas: nauseas, vómitos, mareos, diarreas, leucocitosis, hipotensión, trastornos respiratorios  y más raras aún las complicaciones: convulsiones, coagulación intravascular diseminada, hemólisis, insuficiencia renal aguda.

El tratamiento comprende medidas locales coma la limpieza de la herida, la extracción de cuerpos extraños y aplicación de frío (no es recomendable la aplicación de torniquetes) y medidas especificas con la administración del suero antivíbora (Suero Antivíbora Ipser Europe®). 

Abeja

La picadura de la abeja, como la de otros insectos similares, provoca una reacción local  de poca repercusión, que se resuelve espontáneamente en pocos días.

Solo requerirán de cuidados, aquellos casos de picaduras masivas, o bien los enfermos con hipersensibilidad que puedan desarrollar una reacción anafiláctica, a consecuencia del veneno. En estos casos podemos encontrarnos, con una clínica que comenzando por nauseas y vómitos, puede evolucionar hacia el edema de glotis, el broncoespasmo y el shock anafiláctico.

En los casos más leves será suficiente con lavar la picadura, extrayendo el aguijón y en todo caso tratar la inflamación y el dolor. En los casos de reacciones anafilácticas, habrá que aplicar las pautas terapéuticas precisa para estos casos que tiene como eje la aplicación de adrenalina (Adrenalia Llorente®) y corticoides (Urbasón®, Solumoderín®).

BIBLIOGRAFÍA GENERAL

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